Sara Medeot festejó 104 años: «Ella está espléndida»

Sara Medeot, quizá la vecina más longeva de Río Tercero, festejó este lunes 29 de diciembre sus vitales 104 años de vida.

Lo hizo rodeada de toda su familia, compartiendo una merienda en su casa de calle Alberdi, en barrio Centro, que se extendió hasta la noche y en la que estuvo feliz, como siempre.


El festejo fue junto a sus cuatro hijos, Raúl, Esther, Silvio y Alicia, un hermano menor, siete de sus ocho nietos -no pudo estar por razones laborales el único nieto varón-, y sus tres bisnietos, de 12, 7 y 3 años.


«Ella está espléndida», comentó su hijo Raúl Pereyra a Diario Río Tercero. Haciendo un poco de memoria, recordó que en este 2025 su mamá fue solo una vez al médico, después de un año y medio, por un dolor en la pierna. «El médico le dijo que no tenía nada. Quizá se golpeó sin darse cuenta», comentó.

¿Cómo pasó su cumpleaños?, le preguntó este Diario: «De 10, recontenta», dijo Raúl.
«Ella siempre está bien y nunca está sola; siempre algún familiar la acompaña», contó su hijo.
Hasta el año pasado, Sara pedaleaba en la bicicleta fija. Ahora hace gimnasia dos veces por semana asistida por una profesora de gimnasia. También camina por la vereda y sale a pasear en auto con alguno de sus familiares. Toma una sola pastilla, desde hace varios años, para el corazón.
Sara recibió ayer la visita del intendente Marcos Ferrer y del director del Adulto Mayor, Rudy López, quienes llegaron con presentes.
Sara quedó viuda hace 42 años, cuando falleció su esposo Rodolfo «El Gordo» Pereyra, conocido relojero que tenía su local en la segunda cuadra de calle Libertad.
Los padres de Sara tuvieron 13 hijos, de los cuales viven tres: Sara, Héctor Medeot, que vive en Río Tercero y una mujer radicada en Córdoba Capital.
Sara nació en Coronel Moldes, a unos 50 kilómetros al sur de Río Cuarto, el 29 de diciembre de 1921, y de jovencita con sus padres y hermanos se radicó en Río Tercero, cuando esta ciudad captaba inmigrantes de todo el país por las fuentes laborales que generaba la instalación de la Fábrica Militar.
Su primera casa familiar fue la antigua y pintoresca casona en la que actualmente funciona el Concejo Deliberante de Río Tercero, en Alberdi y 25 de Mayo.
De joven trabajó como costurera en una histórica tienda de la ciudad, ‘‘La Maravilla’’, cerrada hace ya varias décadas y luego fue ama de casa.