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Río Tercero le rinde este jueves 15 un homenaje a su más destacado guitarrista: quién era Luis Amaya

El reconocido guitarrista riotercerense Luis Amaya, de quien se cumplirán 56 años de su fallecimiento, será recordado con un homenaje que se le brindará este jueves 15 de agosto en el Anfiteatro Municipal que lleva su nombre.


El homenaje se dará en el marco de la muestra de los talleres culturales municipales que se realizará en el Anfiteatro Luis Amaya, a partir de las 18, donde habrá exposiciones artísticas, música y canto. Será con entrada libre y gratuita.


Esta muestra y homenaje es organizada por la Dirección de Cultura municipal a cargo de Mario Trecek.
Para recordar el aniversario de su fallecimiento, el 18 de agosto de 1968, el músico Sebastián Ramírez interpretará algunas de las canciones que tocaba el guitarrista local.
En la sala de ingreso al Anfi habrá una gigantografía de Luis Amaya y otra con su biografía.


LA BIOGRAFÍA
Luis Fernando Amaya nació el 15 de febrero de 1939 en la ciudad de Las Varillas, Córdoba. Fue hijo de Facundo Amaya y de Sebastiana Rodríguez.
Facundo Amaya se trasladó a la ciudad de Río Tercero a principios de la década del 40 y luego lo acompañaría su familia completa.


Luis bailaba junto a su hermana Raquel (La China) todas las danzas tradicionales, incluso ganó un certamen de malambo a nivel nacional en la ciudad de Laborde.
Los primeros pasos de Luis sobre la guitarra se los dio su padre y luego amplió sus conocimientos musicales con Eduardo Santos Gaitán, enfermero de la Fábrica Militar de Río Tercero.


Con solo 11 años ya había adquirido una destreza, técnica y manejo formidable de la guitarra.
En una de sus visitas al pueblo de Reducción, cerca de Río Cuarto, Luís conoce a un pequeño bailarín de aquella zona, El Negro Agustín Gómez, a quien tuvo como pupilo guitarrístico y llevó a integrar tal vez uno de los mejores grupos vocales de todos los tiempos dentro de la música folclórica argentina, Los Andariegos.
Luis se trasladó a la ciudad de Córdoba donde formó parte de una de las orquestas típicas de la época, la de Osvaldo Céttolo.


En Córdoba conoció a otro gran guitarrista, Carlos Lalo Homer, a quien llamó para integrar su orquesta, dado que Lalo era músico de Heraldo Bosio.
Otro integrante destacado de esta orquesta fue el guitarrista Julio Machuca.
Si se quiere esta unión fue el primer bosquejo de lo que tiempo después se transformaría en Tres Para El Folklore.
Hacia finales de 1960 Lalo Homer y Luis Amaya deciden abandonar la orquesta y continuar con el folclore.
Mientras duró su paso por la orquesta de Cettolo, Luis Amaya también grabó algunos temas junto a un conjunto de Villa Dolores Los Trovadores De San Javier, conjunto de música cuyana integrado por Elías Gómez y el “Chulengo” Ceballos quien ejecutaba el requinto.
En 1959 Luis y Lalo Homer también acompañarían a una figura ya consagrada en el folclore nacional, Horacio Guarany, en el teatro Rivera Indarte.
A comienzos de la década del 70, cuando Luis ya era una figura reconocida en la ciudad de Córdoba, conoció al estudiante de abogacía de la provincia de La Rioja Prudencio «Chito» Zeballos y junto a Lalo Homer formarían uno de los grupos folclóricos más destacados de la época, Tres para el Folklore, que debutó el 17 de julio de 1961 por LV2 actuando luego en Radio Nacional.
De las principales actuaciones que tuvo esta formación, una fue la del 25 de enero de 1962 en Cosquín, donde fueron aclamados por el público invitados por el Sr Grimaux. Ejecutaron Pájaro Campana y Guitarrero y luego firmaron contrato de grabación con Philips.
En septiembre de ese año salió a la venta el primer disco de Tres Para El Folklore. Contaba con cuatro piezas instrumentales, Pájaro Campana, Tren Lechero, Pasionaria y Misionera
En su repertorio encontramos obras como: Lo Que Vendrá, A Fuego Lento, La Tambora, Cueca del Reloj, La Engañera, Ciudad, Viva Mil Veces Quien Ama. Solo se encuentra un registro de un tema que compuso Luís, la zamba a la que llamó Dentro en el Verano.
Tres Para El Folklore realizó giras por todo el país. También hicieron grandes giras por Chile, Perú y Europa.
Integraron el elenco que se presentó en el Odeón de Córdoba con la obra bajo el nombre “Otra Vez Folklore”junto con Ariel Ramírez, Jaime Torres, Jorge Cafrune y Los Chalchaleros.
En Octubre de 1964 participó de una de las obras más importante dentro del folclore argentino, La Misa Criolla.
También participó de intercambio cultural con la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y concretó la gira de un espectáculo bajo el nombre de “Baguala” con la dirección de Juan Silbert.
Luis era reconocido como uno de los mejores guitarristas del país dentro del género.
Compartió escenarios y presentaciones en televisión y radio con figuras de la talla de Carlos Di Fulvio, Mercedes Sosa, Jorge Cafrune, Los Trovadores, Hernán Figueroa Reyes, Atahualpa Yupanqui, Los Indios Tacunau y Tutú Campos, entre otros.
En marzo de 1968 se le declara el sarcoma de hueso que lo abatiría el 18 de agosto del mismo año.
Luis Amaya fue un músico increíble, un verdadero adelantado para su época.
Quién sabe hasta dónde hubiera crecido su guitarra, ya que solo transitó el camino del folclore unos diez años y apenas tenía 29 años cuando la muerte lo alcanzó.
Nació, vivió, creció y murió dedicado a la música, para la cual indudablemente fue concebido.
Sus restos descansan en Río Tercero.

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