Hace 90 años dos médicos se batían a duelo en Río Cuarto: uno murió
EFEMÉRIDE – POR JORGE ALACEVICH

El 20 de junio de 1934, hace 90 años, se produjo en la ciudad de Río Cuarto el último duelo de caballeros, ocurrido entre los doctores Pedro Pury y Carlos Piller de 33 años.

En 1934, Pury ha recibido de la Sociedad Damas de Beneficencia un mandato provisorio: dirigir el Hospital de Caridad (Cabrera al 1300) precisamente cuando unos médicos jóvenes cuestionan la concepción caritativa de la medicina y abogan por la modalidad igualitaria como expresión del derecho social a la salud. La respuesta del director interino fue una nota que los separa del Hospital.

Un Oftalmólogo de 33 años, residente desde una década atrás en Río Cuarto, Carlos Piller, reacciona airado. Publica una solicitada en el diario “El Pueblo” argumentando a favor de su postura y, a la vista del episodio referido, califica a Pury de “ figura decorativa”.

Más extrema es la reacción de Pury: pide al mayor Nabor Gómez del Regimiento 14 de Infantería con asiento en aquel entonces en la ciudad de Río Cuarto, y al escribano Alberto Pacheco que lo representen para exigir a Piller una rectificación o la reparación por las armas.

Ignaro del arte de caballeros, Piller no se achica; designa padrinos a dos profesionales amigos, Luis Pezzuti y Domingo Grandi, con el encargo de no retractarse y, si es preciso, acompañarlo al campo del honor.
No hay acuerdo, por lo que una quinta y no un campo será el escenario del desigual, pero en apariencia poco riesgoso, duelo.
“Se realizó un único asalto que duró pocos segundos”, constatará luego un acta de algo más de una carilla escrita a máquina.

Después de varios batimentos de sables, el doctor Pury llevó una acción a fondo, efectuando un golpe ‘uno dos’, ocasión que el doctor Piller quiso detener con un arresto de ‘punta en línea’, tocándose ambos contendientes.
El árbitro da la voz de alto y cede paso a los médicos para que observen las heridas: Pury muestra una leve en la línea axilar derecha; Piller una en el hipocondrio derecho, a la altura de la décima costilla, no mortal, y otra “de carácter penetrante en la misma línea, a nivel del cuarto espacio intercostal”. Esta “produjo la muerte casi instantánea” (…) no obstante los solícitos cuidados prestados”.
Parece que solo en ese momento todos los presentes tomaron conciencia de hasta dónde habían llegado; se cuenta que hubo estupor generalizado y como un sentimiento de culpa compartida.
El acta deja constancia de que “ambos contendientes se han conducido, en todo momento, con valor y corrección”.
Fuente: Espacio Latino.com