En 1863 era asesinado cruelmente el «Chacho» Peñaloza; quién fue
EFEMÉRIDE – POR JORGE ALACEVICH

El 12 de noviembre de 1863 moría fusilado el caudillo riojano Ángel Vicente Peñaloza, más conocido como el Chacho Peñaloza (Malanzán, 2 de octubre de 1798 – Olta, 12 de noviembre de 1863).

El Chacho Peñaloza fue un caudillo y militar federal argentino, uno de los últimos líderes de esa corriente en alzarse en armas contra el centralismo de Buenos Aires.

Si bien no se ha podido encontrar su acta bautismal, se deduce que nació entre 1796 y 1798 en Malanzán, un pueblo de la Costa Alta de la Sierra de los Llanos, en el sur de la actual provincia de La Rioja.

Era el hijo primogénito y legítimo de Juan Esteban Peñaloza y Úrsula Rivero. Sus abuelos paternos eran Nicolás Peñaloza, un próspero hacendado ganadero, y Melchora Agüero. Sus abuelos maternos eran Bernardo Rivero, hijo de un portugués, y Mercedes Torres. Todos ellos eran miembros de familias de largo arraigo e influyentes en la zona.

Desde joven fue oficial de milicias, bajo el mando de Juan Facundo Quiroga. En 1826 combatió con el grado de capitán en la batalla de El Tala, en la que fue seriamente herido por el ejército unitario de Gregorio Aráoz de Lamadrid, tras esta batalla fue ascendido a capitán de milicias.

Más tarde fue uno de los principales jefes de escolta de Juan Facundo Quiroga, en la Batalla de Rincón de Valladares, en La Tablada y en Oncativo. Después de esta derrota participó en la reconquista de La Rioja para el partido federal, y se destacó en la Batalla de La Ciudadela, definitiva derrota unitaria, en que capturó un cañón con su lazo y lo arrastró hasta sus filas. Por este hecho, Quiroga le otorgó el rango de mayor.

Desde su regreso a La Rioja fue comandante del Departamento de Los Llanos. Tras el asesinato de Quiroga, en 1836, colaboró en la invasión a La Rioja del gobernador de la vecina Provincia de San Juan, Martín Yanzón. Fueron severamente derrotados.
En noviembre de 1863 el vencedor Irrazábal lo persiguió hasta Los Llanos, pero mientras lo buscaban Peñaloza se rindió al comandante Ricardo Vera en Loma Blanca, paraje aledaño al pueblo de Olta, entregándole su puñal, la última arma que le quedaba. Una hora más tarde llegó Irrazábal y de forma vengativa lo asesinó con su lanza, y a continuación hizo que sus soldados lo acribillaran a balazos.
Su cabeza fue cortada y clavada en la punta de un poste en la plaza de Olta en presencia de su familia. Una de sus orejas presidió por mucho las reuniones de la clase «civilizada» de San Juan. Su esposa, Victoria Romero, fue obligada a barrer la plaza mayor de la ciudad de San Juan, atada con cadenas.
A mediados del siglo XX, la provincia de La Rioja lo convertía oficialmente en un héroe. En su facón, que se exhibe en el Museo de Historia de La Rioja, puede leerse la inscripción que definía su carácter: «Naides, más que naides, y menos que naides».
El 12 de noviembre de 2013, en la ciudad de La Rioja, frente a la rotonda en la intersección de las avenidas Ortiz de Ocampo y Félix de la Colina, fue inaugurado un monumento en honor a Peñaloza, al conmemorarse los 150 años del asesinato del caudillo; el mismo fue erigido con el propósito de resaltar su vida heroica y de lucha como uno de los últimos líderes en alzarse contra el centralismo de Buenos Aires en el siglo XIX.