Venezuela: a un mes del doble terremoto, son 5.398 víctimas fatales y se buscan a unas 30.000 personas
La esperanza y el duelo cohabitan en la ‘zona cero’ del doble sismo de Venezuela, y de sus 1.463 réplicas sísmicas, cuando se cumple este viernes 24 de junio el primer mes de la gran tragedia. En torno a un árbol, a los pies de las toneladas de escombros de lo que fueron las torres de la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (OPP) 25, en Tanaguarenas, del estado La Guaira, se ha levantado un altar improvisado con peluches, juguetes, cochecitos, fotografías, incluso con diplomas escolares.
Lágrimas, recuerdos y oraciones se entremezclan para que no se olvide nunca a quienes perdieron la vida el Día de San Juan cuando la tierra tembló primero al ritmo de 7,2 de magnitud, resquebrajando edificios, agrietando los suelos y provocando el pánico entre la gente. Cuando parecía acabar segundos después, regresó con más fuerza, a 7,5 de magnitud, para reventar buena parte de lo que quedaba en pie, colapsando 190 edificaciones y afectando con gravedad a otros 856.
En su último parte, el gobierno solo reconoce 5.398 víctimas mortales, 16.740 heridos y 17.907 damnificados. Según la iniciativa civil Desaparecidos del Terremoto de Venezuela, un mes después no se ha establecido contacto con 29.483 personas, mientras centenares de damnificados buscan todavía hoy a sus seres queridos debajo de las montañas de cemento. Distintas fuentes de los cuerpos de Seguridad temen que la cifra final de fallecidos se establezca entre 15.000 y más allá de 20.000.
En las horas previas al aniversario, el Banco Mundial decidió hacer pública su estimación de daños materiales directos, valorados en más de 19.600 millones de dólares, divididos en edificios residenciales (9.300 millones), infraestructuras como hospitales y escuelas (5.200 millones) y edificios no residenciales (5.000 millones).
«Yo logré sobrevivir, pero he perdido a 11 familiares cuando se cayó la torre. Sólo hemos podido sacar siete cuerpos, yo ayudo como puedo a los rescatistas, pero el asma no me deja. Unos vivían en el piso cuatro, otros en el piso ocho. Cinco son niños. No me iré de aquí hasta que encontremos a todos», asegura con tanto cansancio como determinación José Fontes, de 58 años, sentado junto al altar de los juguetes.
Hay Barbies, Lilos y Stichs, el Tigger de Winnie Pooh, Minnie Mouse y hasta un muñequito que se hizo famoso hace años en Venezuela porque lo repartía una famosa hamburguesería estadounidense.

Un coche rojo y un barquito amarillo son del sobrinito de Fontes, lo que le proporciona aún más fuerzas para seguir en su cruzada familiar, como tantos cientos y cientos de sus conciudadanos. Y ese es otro de los grandes reproches al Gobierno, que se esté ejecutando un plan de recogida de escombros de cara a la reconstrucción antes del desentierro de todas las víctimas. Imágenes no publicadas en los medios, pero que han corrido entre rescatadores y efectivos policiales, muestran a personas aplastadas como si fueran sellos en posturas defensivas, tapándose la cara en un último intento de salvar sus vidas.
Los juguetes «presidenciales» se justifican porque estas torres de la OPP se construyeron para albergar a las clases populares más desposeídas, programa estrella del chavismo junto a las Misiones Vivienda puesta en marcha por Hugo Chávez. Con el tiempo, también tras el terremoto, se ha descubierto que fueron construidas en zonas inseguras y con materiales baratos.