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Una batalla tras otra 2025

Por Caito Peralta
Mi parecer:
Sin spoilers…
Tenía muchas ganas de ir al cine a ver esta peli, sobre todo porque la dirigía Paul Thomas Anderson, responsable de un montón de películas que me encantan: Licorice Pizza, Petróleo sangriento, The Master y Magnolia, que es mi favorita.
Debo confesar que Una Batalla Tras Otra me gustó menos de lo que esperaba, aunque eso no le quita mérito: sigue siendo una gran película.
Es difícil analizarla sin caer en spoilers, porque trata temas muy particulares y sensibles, tanto para el estadounidense promedio como para el argentino de hoy.
En la primera parte conocemos a un grupo de personas que se hacen llamar “French 75”, que luchan contra un Estado cada vez más autoritario, usando métodos tan violentos como los del propio sistema. Anderson nos muestra la vida de cada uno, sus motivaciones, sus contradicciones y el por qué de sus acciones.
Como siempre en PTA, los personajes están construidos con una precisión admirable. Cada uno tiene un peso real dentro de la historia. La vestimenta, los gestos, la fotografía… todo comunica algo sobre quiénes son. Eso es, para mí, lo que más disfruto de su cine.
En el desarrollo, la trama salta dieciséis años en el tiempo y aparecen nuevos personajes y vínculos que mantienen la coherencia de la historia. Se nota una intención clara de hablar sobre la fuerza de los lazos humanos y las tensiones que conviven en distintas partes de América.
El final -que fue lo que menos me gustó- está lleno de escenas de acción tan bellas como disparatadas. Pero, incluso, ahí deja un mensaje fuerte y claro.
No hay forma de no encariñarse con los personajes: tanto los buenos como los malos son brillantes.
DiCaprio se luce, y por momentos recuerda a su energía en El lobo de Wall Street. Teyana Taylor está hermosa y brillante; Benicio del Toro aporta un toque humano y gracioso; y Sean Penn, con su actuación corporal, directamente se va a otro plano.
Cerca del cierre, Anderson usa una serie de imágenes en ruta que me generaron una tensión deliciosa, una incertidumbre que me encantó.
En definitiva, Una Batalla Tras Otra quizás no sea la mejor película de Paul Thomas Anderson, pero sí una nueva muestra de su talento para crear mundos donde los vínculos, los ideales y las contradicciones humanas se cruzan de manera inolvidable.

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