Querer a una ciudad es animarse a discutir sus problemas
Foto: Drone Río

Opinión – Por Jorge Alacevich

Río Tercero tiene muchísimo de lo cual sentirse orgullosa y nadie puede negar todo lo que ha crecido y construido a lo largo de los años. Tenemos industrias, instituciones fuertes, profesionales comprometidos, servicios que son referencia en la región y una comunidad solidaria que aparece una y otra vez cuando las circunstancias lo exigen.

Tenemos un balneario que es orgullo provincial, bomberos admirados por su preparación y entrega, cooperativas que son ejemplo, centros de salud, educación, desarrollo y una ciudad que sigue creciendo y proyectándose hacia adelante.
Pero también tenemos problemas, como los tienen todas las ciudades. Y hablar de ellos no es ser negativo ni estar en contra de Río Tercero. Al contrario: es quererla lo suficiente como para no mirar hacia otro lado.

Compartí una noticia sobre un hecho de violencia escolar ocurrido en nuestra ciudad. No fue una condena a Río Tercero ni a su gente. Fue la invitación a reflexionar sobre una realidad que existe y que merece ser pensada y abordada entre todos.
Muchas veces el fanatismo -político, ideológico o simplemente afectivo- nos lleva a responder automáticamente, como si reconocer un problema fuera atacar aquello que queremos. Y no es así.

Recuerdo una idea que defendía el gran doctor Raúl Alfonsín: el fanatismo pocas veces ayuda a comprender la realidad y casi nunca contribuye a mejorarla.
Amar una ciudad no es afirmar que todo está bien. Amar una ciudad es celebrar sus logros, reconocer sus virtudes y, al mismo tiempo, animarse a discutir aquello que todavía debemos mejorar.

Porque la realidad no se transforma negándola ni maquillándola. La realidad se transforma mirándola de frente, conversándola y haciéndonos cargo, entre todos, de la parte que nos toca.
Yo elijo esa mirada: orgullo por lo que somos y compromiso con lo que todavía nos falta ser.
Porque querer a Río Tercero también es querer verla cada día un poco mejor.
Totalmente de acuerdo, Ferrer está destruyendo la Ciudad y vendiendo espejitos . Río Tercero, está en caída libre, está perdiendo día a día lo que muchos construyeron con tanto esfuerzo, sacrificio, dedicación, entrega total, todo por malas administraciones municipales, por egoísmos personales y tongos políticos , es una lástima, q no quieran escuchar a los vecinos, a la ciudadanía, que tiene mucho para aportar