Putin y el crimen pasional

RODOLFO LEMOS

OPINIÓN – POR RODOLFO LEMOS

Hoy Putin repitió que el objetivo de esta guerra es ahorrar sufrimiento a la gente y evitar un “genocidio” contra la población.
Antes ya nos dijo que su idea era acabar con los “neonazis” y señalar que Ucrania es un país hermano de Rusia.
Putin se contradice fuertemente: dijo, juró y perjuró que sus 150.000 hombres solo estaban allí para hacer ejercicios de rutina, luego dijo, juró y perjuró que ya se estaban retirando, y luego, invadió Ucrania, sin siquiera una declaración de guerra previa.
Simplemente, los tanques rusos empezaron a cruzar la frontera entrando a Ucrania. Ahora las mentiras siguen.
Nada puede justificar tamaña destrucción homicida sobre ciudades y edificios civiles, pero discursivamente ayuda si Putin dice, jura y perjura que atacó para “detener un genocidio perpetrado por neonazis”.
El bombardeo de Dresden durante la Segunda Guerra Mundial es injustificable, o el de Londres, Hiroshima o Nagasaki. Horrores en medio del ardor homicida de una guerra a muerte, con campos de exterminio y genocidio real.
Pero el ataque sin provocación previa de ciudades abiertas, la demolición de ciudades sin una guerra previa entre Rusia y Ucrania, requiere que Putin lance esas bombas verbales de que está “deteniendo un genocidio perpetrado por neonazis”.
Ahora bien, cuando vemos que Putin está contratando mercenarios sirios, libios y neonazis para “limpiar Ucrania de neonazis” la contradicción se vuelve visible.
Quizás la contradicción mayor es afirmar al mismo tiempo que Ucrania es un pueblo hermano de Rusia, lamentarse de que ya no hablan ruso, y al mismo tiempo demoler sus ciudades con misiles, convirtiendo en polvo sus edificios y habitantes.
Se parece a uno de esos homicidios pasionales que, por desgracia, periódicamente la crónica policial nos destaca: fulano tanto “quería y amaba” a su pareja, que la mató de modo sangriento, para que “no sea de nadie más”. Extraño amor.
Es muy difícil que en el futuro, Ucrania desee ser parte de su hermana Rusia nuevamente. La demolición de ciudades y el éxodo de tres millones de personas en veinte días es demasiado para la memoria de una nación.
Argentina tiene un triste antecedente: afirmamos que Paraguay era parte de nuestra Argentina, y luego contribuimos a exterminar casi completamente su población masculina (1865-1870) en la guerra más cruenta de toda la historia de América latina. Es difícil que Paraguay quiera volver a ser parte de Argentina. Será difícil que Ucrania acepte volver a integrarse con su “amoroso” hermano ruso. Ojalá este martirio de Ucrania se detenga.
Y les recuerdo que la inicua ley del aborto en Argentina, verdadero martirio de inocentes, debe ser derogada.
Rodolfo Lemos Angulo

Un comentario en “Putin y el crimen pasional

  • el 23 marzo, 2022 a las 5:18 pm
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    Nada justifica (aunque tenga explicación) el ataque, la guerra, en ningún caso menos en la población civil. Por ello hay que exigir a la OTAN (NATO) con los EEUU a la cabeza, que abandonen las políticas que generan éstas situaciones.

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