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Naomí Camertoni, la basquetbolista riotercerense que de Sportivo 9 de Julio saltó a una liga Española

Tras destacarse en la Asociación de Básquetbol de Río Tercero jugando para el Club Sportivo 9 de Julio de Río Tercero, hacer lo propio en la Federación de Básquetbol de la Provincia de Córdoba, defendiendo los colores de la camiseta del Club Bolívar de Villa Carlos Paz, y lograr una medalla de oro con la Selección de Córdoba, la riotercerense Naomí Camertoni ahora encesta en la Liga de Mallorca, España. SIGUE ABAJO

Nao, como jugadora de Sportivo 9 de Julio


“Llegamos el 23 de abril, así que hace casi ocho meses que estoy en Palma de Mallorca”, contó la basquetbolista a Diario Río Tercero.
“Desde chica soñaba con conocer diferentes lugares del mundo, pero nunca se me había pasado por la cabeza viajar, era solo un sueño, hasta que conocí a quien actualmente es mi mejor amiga, Anto. Ella había viajado por varios países y me motivó a empezar a averiguar para hacerme la ciudadanía italiana ya que mi bisabuelo era de Italia. Eso me permitiría luego poder viajar y vivir legalmente en muchos lugares”, contó la joven basquetbolista de 24 años y 1,82 metro de altura. SIGUE ABAJO


“Así es como empezó toda esta loca idea que me llevó primero a Italia para obtener la ciudadanía en 2022 y ahora residir en España. La principal causa de residir en el extranjero fue el sueño de viajar y conocer, pero es verdad también, no vamos a mentir, que hoy la Argentina no es un país estable donde uno pueda pensar en progresar y en ahorrar. Está pasando por un momento complicado y ahora se vienen cambios que veremos cómo se van dando y esperemos que sean para bien; entonces también eso fue una causa, tener la posibilidad de viajar y establecernos por ahora en un país donde podemos ahorrar, vivir estables y con mayor seguridad también”. SIGUE ABAJO


-¿Cómo es tu vida en España?
-Vivimos en un isla donde todas las personas vienen a vacacionar y nosotros tenemos la suerte de estar acá. Viene gente de diferentes países, culturas y vamos aprendiendo de cada una de ellas, lo cual es una de las cosas más satisfactorias de viajar. Estamos trabajando desde que llegamos, vivimos en una zona muy tranquila cerca de las playas, alejadas del centro pero bien comunicadas con el bus. Por suerte nos hemos adaptado muy bien a la vida de acá; tenemos amigos que también hacen que todo sea más llevadero cuando uno tiene lejos a sus seres queridos. Además, para mi haber vuelto a jugar al básquet también ayuda bastante. SIGUE ABAJO


-¿Fue dura la decisión de irte del país?
-Obviamente que sí. Creo que para cualquier persona irse a otro país y dejar la familia y amigos es muy duro. Es lo que más te hace replantearte la idea y lo que detiene a muchas personas también. Es duro pasar cumpleaños, fechas importantes lejos de las personas que amas, se sufre bastante. Pero por suerte nuestras familias y amigos siempre nos apoyaron, y esto es clave y una gran ayuda cuando se está lejos. Saber que tenemos su apoyo y que pase lo que pase están siempre, con un mensaje, una videollamada. Cada palabra de aliento y cariño es un mimo al corazón y un abrazo a la distancia. SIGUE ABAJO


-¿Dónde estás jugando y en qué nivel?
-Estoy en el club que se llama Calviá Básquet y lo estamos haciendo en la Liga Insular, que es el torneo de primera que se juega acá en Mallorca.
-¿Qué balance hacés hasta el momento de tu competencia?
-Es una liga muy competitiva, tiene bastante nivel. Todas juegan desde pequeñas y la gran mayoría ha pasado por muchos clubes, entonces hay bastante experiencia. Por suerte me pude adaptar rápidamente al equipo y a las ideas del entrenador. Partido tras partido me voy encontrando más en la cancha. Hacía tres años que no jugaba y pensé que iba a costarme entrar en ritmo de nuevo, pero por suerte no fue una complicación. Lo que más me motiva es que me encontré con un torneo donde se puede ver un gran nivel y donde nos obliga a superarnos y mejorando para poder seguir avanzando en la competencia frente a los demás equipos.
-Hagamos un poco de historia: ¿por qué te dedicaste al básquetbol?
-Cuando era chica probé varios deportes. Pasé por natación, tenis, atletismo, pero ninguno me terminaba de convencer, hasta que un día con mi papá viendo las noticias en el diario encontramos que se jugaba el clásico de básquetbol femenino en Río Tercero: claro, 9 de Julio y Atlético. Y así surgió la idea de probar con el básquetbol. Fuimos un día a averiguar a Nueve y ahí comencé.
-¿Cómo fueron tus comienzos?
-Empecé en la categoría Sub-15 de Nueve, pero a los meses el equipo se desintegró, y fue así que comencé a entrenar en primera división con 13 años, y al poco tiempo ya jugaba los partidos en esa categoría.
-¿Cómo continuó tu trayectoria?
-Estuve hasta los 16 años en 9 de Julio, donde jugamos torneos Asociativos, Interasociativo y Provincial. Luego a los 17 años, tuve la oportunidad de irme a jugar a Bolívar de Carlos Paz en mi categoría. Con Bolívar también participamos de los torneos Asociativos, Provinciales y logramos clasificar a un Nacional. Posteriormente retorne a Nueve cuando comencé la Facultad, a los 18 años, donde jugué hasta que comenzó la pandemia. Después no volví a jugar hasta ahora, en España. Tuve la suerte también de ser parte de selecciones asociativas en Río Tercero en primera y de la Selección Provincial de Córdoba Sub-18, en 2016.
-¿Y los logros deportivos conseguidos?
-Con Nueve ganamos tres torneos asociativos, con Bolívar fuimos subcampeonas del Provincial, lo que nos da el pase al Nacional, y ese mismo año integré la Selección de Córdoba Sub-18 que viajó a Chile a jugar los juegos Binacionales, donde salimos campeonas.
-Tenés algún techo en la actividad?
-Yo no creo que algún jugador/deportista se piense con un techo. Creo que día a día uno se motiva para ir mejorando, individual y colectivamente, y que los logros van llegando en base a ese esfuerzo; así es como uno va avanzando en su carrera y en la vida misma. Si uno piensa con un techo, se está poniendo un límite, y los límites impiden seguir progresando y mejorando. En mi caso nunca lo pensé así, ni tampoco nunca me puse a pensar hasta dónde quería llegar. Siempre busqué mejorar en el juego, seguir aprendiendo y sobre todo divertirme, ser feliz. Todo se fue dando solo. Después de tres años volví a jugar en un lugar que jamás hubiera pensado hace un tiempo atrás, entonces la verdad que no se qué puede llegar a pasar más adelante.

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