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Mariángel Arias Ahumada, superó al cáncer más de una vez y en la fe y la escritura apoya su profunda resiliencia

Mariángel Arias Ahumada es kinesióloga y fisioterapeuta riotercerense, aunque hace varios años que ya no vive en esta ciudad. Actualmente está radicada en Mendoza y a finales de abril pasado visitó Río Tercero para presentar su libro «Por el medio. Historia de vida y superación» en la Biblioteca Urquiza, un trabajo testimonial profundo, honesto y valiente, que escribió desde la experiencia real de atravesar la enfermedad de cáncer, el dolor, la fe y la transformación personal.


En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, Mariángel presentó su libro en el Centro Empleados de Comercio de Villa María, y allí expuso su experiencia sobre la lucha contra el cáncer y cómo la escritura la ayudó a transitar estos años.
De paso Diario Digital de Villa María, contó de la siguiente forma cómo fue la exposición de la profesional riotercerense en esa ciudad.


«Yo empecé con un dolor sordo», contó.
A ese dolor sordo no podía precisarlo y los médicos tampoco lo encontraban. Con el tiempo, el dolor se volvió menos indefinido: comenzó a sentirlo en la zona de las costillas, de un lado de la cadera y luego, del otro. Pasaron meses y diez médicos hasta que pudieron diagnosticarla: era un cáncer de ovarios en estadio avanzado que la dejó 25 días en terapia intensiva.
«Fue darme cuenta que no me quedaba nada de vida», siguió diciendo.
Sin embargo, logró sobreponerse.
«Yo vivo gracias a un milagro de Dios», agradece.
A aquellos días y a los que siguieron, cuando el cáncer apareció otra vez, los escribió. En el Centro Empleados de Comercio (CEC), y bajo la organización de la Fundación Impulsa, presentó «Por el medio. Historia de vida y superación», el libro donde cuenta su experiencia no solo vinculada con el diagnóstico y el tratamiento, sino donde también reflexiona sobre su trabajo, sus vivencias como paciente y sobre su infancia en la que el cuidado de su padre, enfermo, definió su vocación.
«Hace muchos años que escribo diariamente», comenta, mientras aclara que, de todos modos, no es escritora.
Pero en la escritura pudo ir sanando lo que había vivido. Además, su trabajo como fisioterapeuta la ayudó.
«Me di cuenta cuánto había hecho, cuánto había aprendido con los pacientes. Cuando diserto siempre pongo fotos de los pacientes o, a veces, pongo nombres, porque digo que me hicieron mejor persona, me hicieron mejor profesional. Me humanizaron más», sostiene.
En diciembre del año pasado la enfermedad reapareció.
«Y yo había hecho toda la tarea, la gimnasia, la comida, el descanso, el poco trabajo, el buen entorno», contó.
Por estos días, ella se encuentra en tratamiento de quimioterapia nuevamente.
«Ahora se presentó por tercera vez y tengo la calma y la paz que solamente me la puede dar Dios», dice con fe inquebrantable.
En un libro leyó la frase “Todos somos artistas”. Ella coincide con esa idea.
«Uno será artista en el arte, la pintura, la música, yo desde la fisioterapia. Yo creo que todos deberíamos escribir un libro, porque mi vida no es como tu vida y vos a lo mejor no tenés cáncer, pero tu historia, desde tu mirada, es muy importante», sugiere para mostrar el valor que tiene la existencia de cada uno.
Por último, ella dice que todos atravesamos distintas situaciones y que todos atravesamos, a la vez, distintos duelos.
«Yo tuve que duelar a la Mariángel con pelo largo, a la Mariángel que vivía de viaje, a la Mariángel que se le ocurría una cosa y la hacía. Y ahora, ella, esta Mariángel, se elige a sí misma».

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