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La moral del presidente Milei

Carlos Ríos

Por Carlos Ríos, abogado riotercerense*

En su discurso inaugural del 25 de mayo de 2003, el flamante presidente Néstor Kirchner se presentó ante la sociedad como el cambio que el país necesitaba tras tantas décadas de frustración. En uno de los pasajes más elocuentes, rechazó de plano la identificación entre gobernabilidad e impunidad, toda forma de acuerdos oscuros o manipulación e hizo un llamado a luchar contra la corrupción que, sin embargo, fue el emblema de su administración con un plan de saqueo elaborado antes de su asunción.


El 1° de marzo de este año, al abrir las sesiones ordinarias del Congreso, el presidente Javier Milei -ufano, también, de representar un cambio de época- sostuvo que el concepto central que guía su conducta es “la moral como política de Estado”. Según Milei, “el problema con la protección, con la prebenda y la corrupción estatal es que está mal”, en especial, recibir coimas para conceder ciertos privilegios. “Si no, vayan y revisen las causas de la jefa de la banda”, dijo, provocando sin necesidad a parte de su auditorio al que insultó con reiteración.


HIPOCRESÍA
En su alocución, el presidente trató de chorros, mentirosos, ignorantes y delincuentes a todos aquellos que no piensan como él y a quienes son críticos de su gobierno, a la par que puso especial énfasis en destacar que las sospechas sobre irregularidades en su administración son falsas.


Mientras esto ocurría, en el despacho del fiscal federal Jorge Taiano descansaba un expediente con prueba comprometedora de las relaciones del presidente y su hermana Karina con Mauricio Novelli, un empresario y operador vinculado al mundo fintech/cripto en Argentina, que actuó como intermediario entre ellos y Hayden Davis, desarrollador del proyecto $LIBRA, promocionado por Milei en un posteo que disparó las cotizaciones para derrumbarse poco después.


Casi de inmediato se produjo otro escándalo: el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, subió al avión oficial a su esposa para no tener que deslomarse solo en Nueva York. También trascendió que, durante el verano, voló con su familia a Punta del Este en un viaje contratado por un proveedor del Estado.


En su tiempo de vocero, Adorni se mostró como un cruzado contra este tipo de prebendas. Para contrarrestar el malestar público, el ministro ofreció una conferencia de prensa: fue inútil. Además de hacer el ridículo, no pudo justificar lo que no estaba a su alcance. Por supuesto, negó toda comparación con el gobierno anterior y atribuyó su desgracia a conspiraciones propias y ajenas; la misma estrategia que usa Cristina en los tribunales, sin buenos resultados.
No es la única semejanza. Entre los Kirchner, Milei y Adorni puede haber diferencias ideológicas, pero no éticas: basta confrontar la moral que declaman con las prácticas que despliegan para verlos, como le hubiera gustado a Molière, retratados sin matices con los rasgos inconfundibles de los hipócritas.
INDICIOS COMPROMETEDORES
El estado actual de la prueba en el caso $LIBRA muestra un progresivo derrumbe de la versión defensiva de Javier Milei, centrada en haber sido un mero difusor ocasional y de buena fe. En primer lugar, el propio Milei publicó en sus redes el código del token cuando aún no estaba disponible públicamente, lo que pone en crisis su explicación de haber compartido información ya difundida.
En segundo término, los peritajes sobre el teléfono de Mauricio Novelli revelan comunicaciones antes y después del lanzamiento, lo que contradice la idea de ajenidad o desconocimiento. Además, se recuperó un documento que describe un presunto acuerdo económico de hasta cinco millones de dólares vinculado a la promoción del token, con pagos escalonados asociados a la intervención pública de Milei.
En tercer lugar, la secuencia económica muestra que, tras el posteo presidencial, el valor del activo se disparó para luego desplomarse, generando ganancias millonarias para los creadores y pérdidas masivas para inversores, en una operatoria compatible con un esquema de “pump and dump”, práctica fraudulenta de inflar artificialmente el precio y luego derrumbarlo.
Finalmente, los chats determinan que entre el presidente y Novelli había una relación comercial previa a la función pública que continuó después. En ese contexto, el hallazgo del periodista Nicolás Wiñazky sobre pagos efectuados por Hayden Davis a Novelli para facilitar su conexión con el entorno presidencial introduce, al menos en términos indiciarios, la hipótesis de una articulación orientada a traficar influencias.
La suma de estos datos hace insostenible la explicación oficial y ha forzado al nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, a desempeñarse como defensor del presidente ante los medios, objetando la difusión de la información y poniéndola en duda con el argumento de haberse violado la cadena de custodia de la prueba.
EL PROBLEMA ES EL MENSAJERO
Sin mejores ideas, los dardos se dirigieron a la periodista y abogada Natalia Volosin que difundió datos sensibles del caso $LIBRA, incluyendo un presunto acuerdo económico con el entorno presidencial, lo que derivó en tensiones con la fiscalía. El intento de forzarla a revelar sus fuentes generó un fuerte rechazo, en particular de la Academia de Periodismo, con denuncias de afectación a la libertad de prensa y sospechas de encubrimiento previo.
Los libertarios que hoy se burlan de las desgracias de sus opositores amparados en la protección que da el poder, deberían recordar que también los kirchneristas tuvieron su edad de oro: Cristina era eterna e inmaculada. Entonces nadie hubiera creído en sus actuales infortunios. Pero hoy, con esa experiencia, sería ingenuo no prever un destino semejante, para Milei y su hermana, cuando queden a la intemperie y sean citados a rendir cuentas en tribunales.
Carlos Ríos
*Opinión publicada en el diario La Voz

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