Irán y las mujeres, un régimen propio del terror
COLUMNA – POR MARÍA PAULA ALBORNOZ, ABOGADA

Por María Paula Albornoz
Hace días nos hacemos eco de un fuerte reclamo de la comunidad internacional por la condena a muerte del futbolista iraní Amir Nasr-Azani. El deportista había participado de las protestas a favor de los derechos humanos de las mujeres que sacuden al país y ahora enfrenta la pena máxima; condena en línea con las sentencias ya ejecutadas las últimas semanas contra otros dos manifestantes.
Vayamos al fondo de la situación: ¿qué pasa con las mujeres en Irán? ¿Cómo es su realidad? Veamos algunas situaciones puntuales para comprender sólo un poco de cómo es la vida en su país, aunque créanme que es incomprensible. SIGUE ABAJO

Podemos comenzar con que según la ley el marido debe autorizarle a la esposa un permiso para salir del país; este “visto bueno” debe darse cada vez que vence su pasaporte y en caso de que el marido no esté con capacidad para autorizarlo lo tiene que hacer su suegro, o en efecto los hermanos de su esposo. SIGUE ABAJO

Algo similar ocurre con las herencias, en el caso de que una mujer quede viuda, solo heredará una octava parte de lo que posea su marido. Algunas de estas leyes están ligadas a la victoria de la Revolución Islámica en 1979 cuando las mujeres perdieron muchos de los derechos que habían ganado en décadas anteriores; entonces tenían una importante participación en la sociedad, incluido a nivel gubernamental y judicial. SIGUE ABAJO

Muchos aspectos de la vida de la mujer cambiaron, incluido la obligación para cubrirse el cuerpo según las llamadas reglas islámicas; el velo pero también la gabardina que cubre gran parte del cuerpo pasaron a convertirse en accesorios obligatorios para cada mujer a partir de los 9 años. Desde ese momento el pelo, brazos y piernas se esconden para siempre, al menos en la vida pública y en caso de no cumplirlo pueden ser castigadas incluso con detenciones. SIGUE ABAJO

La mayoría de las activistas que han intentado a lo largo de estas décadas luchar por los derechos de la mujer están en prisión o han pasado por ella; la mayoría están hoy silenciadas y muchísimas otras, en el exilio. SIGUE ABAJO

Pero a pesar de todas las presiones las mujeres han ido ganando “grandes pequeñas” victorias en las últimas cuatro décadas, ya que algunas restricciones impuestas durante los primeros años de la República Islámica han desaparecido: el maquillaje, el esmalte de uñas, los velos y gabardinas de colores volvieron a ser parte de la vida de las mujeres e, incluso, muchas iraníes se dejan caer por completo el velo en la calle. SIGUE ABAJO

Suman otras pequeñas victorias como poder pasar la nacionalidad a sus hijos, poder heredar terrenos; montar en bicicleta o conducir motos -siempre con el temor de ser capturadas-, o entrar a un estadio de fútbol (aunque esto último todavía es extremadamente limitado). SIGUE ABAJO

Son las mujeres las que a pesar de la presión del patriarcado familiar y estatal han liderado los cambios en el país. Desde la victoria de la Revolución Islámica muchas más mujeres fueron a la universidad; actualmente representan al menos el 50% de los estudiantes universitarios y se destacan por su altísimo nivel; aún bajo este escenario su representación en puestos públicos y gubernamentales de responsabilidad es mínima. SIGUE ABAJO

La sociedad iraní tiene también muchas incoherencias: una mujer necesita el permiso del marido para hacer muchas actividades, incluido viajar o aceptar una propuesta laboral; también necesita el permiso del padre o el abuelo para casarse. Pero si nos encontramos frente a una mujer soltera no le exigirían el permiso de su padre para abandonar el país, tal como lo confirman al menos cinco mujeres solteras que nunca han tenido problemas para moverse por el mundo. SIGUE ABAJO

La mayoría de hoteles aceptan mujeres solteras pero hay otros que no las reciben. Lo que sí no aceptan es que una iraní soltera comparta habitación con un hombre que no sea su marido.
Una de las prácticas más abusivas contra la mujer es el llamado sigheh, o matrimonio temporal, que es permitido por la ley. Es decir, la prostitución está prohibida pero no esta práctica del sigheh donde un hombre puede despojar a una mujer por el tiempo que considere necesario, puede ir desde 2 minutos hasta lo que quiera. SIGUE ABAJO

En el caso del hombre, puede estar casado -hasta cuatro veces permite la ley. El divorcio es otro ejemplo, las mujeres siempre tienen que justificar ante una corte las razones por las cuales lo piden; muchas veces no son escuchadas si sus esposos se oponen y el proceso legal hasta alcanzar la separación puede tomar años. SIGUE ABAJO

En el caso de los hombres pueden pedir una separación sin ninguna clase de justificación y en muy corto tiempo; también son más las mujeres que antes de casarse exigen ante la ley poder pedir el divorcio cuando ellas lo justifiquen.
La realidad en Irán respecto a las mujeres es mucho más compleja de lo que dice la ley porque todo depende también de las familias, su nivel socioeconómico y lo tradicional que sean; una joven con dinero y educada puede encontrar fácilmente la manera de escaparse de estas reglas y leyes. SIGUE ABAJO

La realidad es que la vida de millones de mujeres en Irán, está determinada por una ley ante la cual valen la mitad. Esta figura queda en evidencia en los Tribunales donde según la Ley Islámica, el testimonio de la mujer vale en muchas ocasiones la mitad.
Por suerte hoy, las nuevas generaciones son mucho más conscientes de esta discriminación a la que están sometidas las mujeres, y también están más alertas a la doble moral que tiene el Estado a la hora de legislar sobre temas femeninos.
Han crecido en casas en las que han sido testigos de esta violencia estatal a través de las experiencias de sus madres, tías, abuelas y de ahí surge ese impulso de querer acabar con estas reglas que buscan marcarles cada aspecto de su vida.
María Paula Albornoz
Abogada – M-P 10-512
