destacadaLocales

Graziela, la vecina más longeva de Río Tercero, celebró sus 104 años: las fotos del festejo

Foto: Graziela compartiendo la torta que le llevó Liliana Sasaroli con Rudy López, director del Adulto Mayor

Graziela Abrate de Acuña, la persona riotercerense más longeva, celebró este jueves 20 de agosto de 2026 sus 104 años de vida.
El festejo fue prolongado porque desde el fin de semana comenzó a recibir visitas de familiares y amigos en la residencia «Mi casa, tu hogar», en barrio Acuña, ubicada a pocos metros de donde ella vivió toda su vida.

⚽ FECHA 6 | TORNEO CLAUSURA
Se viene un nuevo fin de semana a puro fútbol. 🔥
📺 Viví todos los partidos con el Pack Fútbol de Riotel.
📲 Suscribite al 3571 411111 por WhatsApp o llamada.


Desde hace dos meses Graziela vive en esa residencia, exclusiva para mujeres, donde cuenta que la cuidan y la atienden muy bien y donde dice que se siente feliz y acompañada por otras abuelas y por las visitas que recibe de familiares y vecinos de su barrio, que la adoran.


En cada cumpleaños es cuando ella más recuerda su niñez y adolescencia en su ciudad natal, conservando su memoria y su buen humor, los cuales quedan puestos a prueba cuando ella habla con amabilidad sobre los antepasados de la ciudad con todos los que la visitan.
Una de las personas que fue a saludarla para su cumpleaños fue el titular de la Dirección del Adulto Mayor, Rudy López, quien con frecuencia la visita desde hace algunos años. El funcionario le llevó un presente de parte de la Municipalidad. También la visitó otro funcionario, el concejal Nicolás Rodríguez, por quien Graziela siente simpatía.


Este sábado 22 ella tendrá otro festejo en la residencia en la que estarán sus compañeras, los dueños de ese establecimiento y familiares de ella, nietos y bisnietos.
SU VIDA
Graziela es sobrina nieta del fundador de la ciudad, Modesto Acuña. Su abuelo, Tristán Acuña, era hermano de Modesto y su padre, sobrino.
Nació el 20 de agosto de 1922 en Río Tercero, cuando la ciudad tenía apenas 9 años de existencia, y siempre vivió en su tierra natal.
El fundador Modesto Acuña había fallecido apenas siete años antes de su nacimiento, cuando contaba 62 años.

Graziela, con su hija Violeta, con su nieto Marcelo y su esposa Analía y los hijos del matrimonio, sus bisnietos, Rocío y Mateo
Graziela con su hija Perla y su nieta Fermanda


MATEO, SU AMOR
La mujer tiene el privilegio de conocer la ciudad desde que tenía solo algunas casas y desde que la gente caminaba por sus pocas y anchas calles en las que apenas si transitaba algún vehículo.
Pero lo que más recuerda es cuando de jovencita pasaba caminando por General Paz y Acuña (ahora Intendente Magnasco) donde en la ventana de una pensión se asomaba un muchacho rubio, de ojos celestes, con el que intercambiaba miradas.

Graziela con Liliana Sasaroli y Eduardo Porta, vecinos y dirigentes vecinales de barrio Acuña

Era Mateo Abrate, nacido en Luque, quien llegó a Río Tercero para trabajar en la Fábrica Militar, como lo hacían también muchos otros inmigrantes que recibía esta ciudad en las décadas del 30 y del 40.
Graziela y Mateo se casaron y tuvieron dos hijas, Violeta y Perla, quienes le dieron 5 nietos y 8 bisnietos.

Graziela con el concejal Nicolás Rodríguez y con Estela Rossi


RECUERDOS DE LA CIUDAD
“Lo que añoro es la vuelta al perro, que comenzaba en la vieja estación del tren (en el Cruce Malvinas Argentinas). Íbamos por San Martín, doblábamos en Libertad, luego en Bartolomé Mitre y volvíamos por Acuña”, contó Graziela a este Diario cuando habia cumplido 100 años.
“Si no hubiera sido por la Fábrica (Militar), Río Tercero hubiera sido una ciudad chica”, asegura, viendo a la distancia los dos hitos que marcaron el destino de esta ciudad: el ferrocarril y la Fábrica Militar, en la que trabajaron su padre y también su esposo.

Graziela, a la izquierda, con sus compañeras de la residencia


“La estación era muy linda y se llenaba de gente”, cuenta. Lamentó que décadas después se la hubiera demolido para unir la Av. San Martín con la Av. Pío X a través del Cruce Malvinas Argentinas.
Recuerda la fiesta que era la estación del ferrocarril cuando llegaba el tren con pasajeros de diversos lugares, algunos que venían para radicarse y otros que partían hacia otros destinos.

Ella estudió en la Escuela 196, hoy Gregoria Ignacia Pérez, en su barrio Acuña y los últimos grados los hizo en la escuela Modesto Acuña.
Durante pocos años trabajó en un comercio de la ciudad y luego se dedicó a las tareas domésticas, las que hizo hasta hace apenas unos meses, cuando se fue a su nuevo hogar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *