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Graziela Acuña de Abrate festeja sus 102 años este martes 20 de agosto

Foto: Graziela, rodeada por familiares y amigas, el domingo, durante el festejo por sus 102 años

Rodeada de familiares y amigas, Graziela Isolda Acuña de Abrate festejó este domingo 18 de agosto sus 102 años de vida.
Pariente de los fundadores de la ciudad, Graziela vive en el barrio que lleva su apellido, Acuña.


La mujer nació el 20 de agosto de 1922 en Río Tercero, por lo que este martes se encuentra festejando sus 102 años de vida, aunque al festejo lo adelantó para que pudiera hacerlo junto a sus seres queridos.

Graziela con su hija Violeta
Graziela con su hija Perla
Graziela abrazada por su bisnieta Lucía. Arriba sus nietos Carla, Fernanda y Darío Freije y Marcelo Pereyra
El saludo que llegó de España de su nieta Gabi y de su bisnieta Greta


La mujer festejó esta semana rodeada por familiares, entre ellas sus hijas Violeta y Perla, por varios de sus nietos, por sus amigas y recibió el saludo de su nieta Gabi y de su bisnieta Greta, que viven en España.


Graziela conoce la ciudad desde que tenía solo algunas casas y desde que la gente caminaba por sus pocas y anchas calles en las que apenas si transitaba algún vehículo.


Su abuelo, Tristán Acuña, era hermano del fundador de Río Tercero, Modesto Acuña, quien le dio nacimiento a esta ciudad en 1913.
RECUERDOS DE LA CIUDAD
Cuando Graziela cumplió 100 años, le contó a Diario Río Tercero: “Lo que añoro es la vuelta al perro que comenzaba en la vieja estación del tren (en el Cruce Malvinas Argentinas), íbamos por San Martín, doblábamos en Libertad, luego en Bartolomé Mitre y volvíamos por Acuña”, describió nombrando a las calles por su designación actual.


“Si no hubiera sido por la Fábrica (Militar), Río Tercero hubiera sido una ciudad chica”, asegura, viendo a la distancia los dos hitos que marcaron el destino de esta ciudad: el ferrocarril y la Fábrica Militar, en la que trabajaron su papá y también su esposo.


“La estación era muy linda y se llenaba de gente”, cuenta, lamentando que décadas después se la hubiera demolido para unir la Av. San Martín con la Av. Pío X a través del Cruce Malvinas Argentinas.

Recuerda la fiesta que era la estación del ferrocarril cuando llegaba el tren con pasajeros de todos lados, algunos que se quedaban aquí y otros que partían.
Pero lo que más recuerda Graziela es cuando de jovencita pasaba caminando por General Paz y Acuña (ahora Intendente Magnasco) donde en la ventana de una pensión se asomaba un muchacho rubio, de ojos celestes, con el que intercambiaba miradas.
Era Mateo Abrate, nacido en Luque, quien llegó a Río Tercero para trabajar en la Fábrica Militar, como también lo hicieron muchos otros en las décadas del 30 y del 40.
Graziela y Mateo se casaron y tuvieron dos hijas, Violeta y Perla, que le dieron 5 nietos y 8 bisnietos.
Ella estudió en la Escuela 196, hoy Gregoria Ignacia Pérez, de barrio Acuña y los últimos grados los hizo en la escuela Modesto Acuña. Durante pocos años trabajó en un comercio de la ciudad y luego se dedicó a las tareas domésticas, como lo hace en la actualidad y se jubiló años atrás como ama de casa.
A Graziela la acompañan diariamente sus familiares y tres señoras de las cuales está muy agradecida: Cristina Rivero, Isabel Mattio y María Elena Ferreyra.

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