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Facundo Quiroga es asesinado en Barranca Yaco

Por Jorge Alacevich
1835 – Juan Facundo Quiroga (San Antonio, Virreinato del Río de la Plata, 27 de noviembre de 1788 – Barranca Yaco, Córdoba, Argentina, 16 de febrero de 1835).
Fue un político, militar, gobernador y caudillo argentino de la primera mitad del siglo xix, partidario de un gobierno federal durante las guerras internas en su país, posteriores a la declaración de la independencia. Hacia el año 1835 llegó a consolidar una fuerte influencia y liderazgo sobre las provincias de La Rioja, San Juan, Catamarca, Tucumán, San Luis, Mendoza, Salta y Jujuy. SIGUE ABAJO


El 16 de febrero de 1835, fue asesinado el político, militar y caudillo Juan Facundo Quiroga en Barranca Yaco, al norte de la provincia de Córdoba a manos de una milicia que emboscó su carruaje.

Fue Santos Pérez, un hombre de confianza de los hermanos Reynafé y a quien habían nombrado jefe Interino del Ejército de la provincia, quien realizó el disparo que lo ultimó. SIGUE ABAJO


La vida de este caudillo cuyano fue narrada por Domingo F. Sarmiento en su obra titulada “Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas”, editada en junio de 1845 y traducida a múltiples idiomas. Es importante mencionar que el contexto en el que se produjo “Facundo…” fue en el marco de los cruentos enfrentamientos que se suscitaron entre los bandos de “unitarios” y “federales “que asolaron el territorio nacional. Esto ocurría mientras Juan Manuel de Rosas se encontraba al frente de la Confederación Argentina, y uno de los objetivos de Sarmiento al retratar la biografía del caudillo fue representar aquellas contiendas en los términos de “Civilización” o “Barbarie”. SIGUE ABAJO


Según su enemigo -y lejano pariente- Domingo Faustino Sarmiento, Facundo Quiroga comenzó a ser famoso por dos hechos: encontrándose a campo traviesa fue perseguido por un »tigre» o yaguareté que le obligó a tomar refugio en la copa de un algarrobo. Auxiliado por unos gauchos, Quiroga mató al »tigre» y recibió el célebre apodo »el tigre de los Llanos». La mayoría de los historiadores descartan el hecho, considerándolo una invención del novelista.
A fines de 1834 estalló una guerra civil entre las provincias de Salta y Tucumán, cuyos gobernadores, Pablo Latorre y Alejandro Heredia, se habían enemistado por la autonomía de la provincia de Jujuy. El gobernador porteño Manuel Vicente Maza envió a mediar al general Quiroga, con instrucciones especialmente escritas para él por Rosas, que lo acompañó un tramo del viaje. SIGUE ABAJO


En el viaje de ida, varios amigos le avisaron que los Reinafé querían matarlo; pero desoyó los avisos y siguió camino sin problemas. Al llegar a Santiago del Estero se enteró de que la guerra civil en el norte había finalizado y que Latorre había sido asesinado. Se dedicó a mediar para lograr una serie de tratados entre las provincias del norte, entre cuyas cláusulas figuraba la autonomía jujeña.
Iniciado su camino de regreso a principios del año siguiente, tuvo nuevos avisos sobre que había planes para asesinarlo. Pero tal vez tenía más miedo a pasar por cobarde que a la muerte. El 16 de febrero de 1835, una partida al mando del capitán de milicias cordobés Santos Pérez emboscó su carruaje en los breñales de un lugar solitario llamado Barranca Yaco, en el norte de la provincia de Córdoba. Quiroga se asomó con tono envalentonado (algo que le había dado buen resultado en las batallas) por la ventana de la galera exclamando: ¿quién manda a esta partida?
Como toda respuesta fue muerto de un tiro en un ojo por Santos Pérez. Su cuerpo fue luego tajeado y lanceado, y todos los demás miembros de la comitiva fueron asesinados también. Entre ellos se contaba su secretario, el exgobernador de la provincia de San Luis, José Santos Ortiz y un niño, que según Sarmiento había acudido a advertir a Quiroga y era el sobrino de un oficial de Santos Pérez, que también fue asesinado.

One thought on “Facundo Quiroga es asesinado en Barranca Yaco

  • GLADI A.SANCHEZ

    Hermoso Campeón!!!
    Sabe a buen argentino,hacer trascender las paginas de nuestra historia.Gracias.!!!
    «Los hombres que olvidan sus tradiciones,pierden la memoria de su destinos.(N Avellaneda)

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