El Encuentro Plurinacional es más que una pared pintada
OPINIÓN – POR MELISA L., militante feminista y disidente
Fotos: Gentileza Melisa L.

El fin de semana pasado (este sábado 10 de octubre de 2026) se llevó a cabo la 39ª edición del Encuentro Plurinacional de Mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales y no binaries en la capital de nuestra provincia.
Hace 39 años que nos encontramos, nos abrazamos, debatimos, reflexionamos, marchamos, luchamos.

Sin embargo, la mayoría de las coberturas de los medios y de las opiniones de los opinadores rondan en torno a lo mismo: el horror de las paredes pintadas. Un horror que puede repararse con unos cuantos litros de pintura y que no suele recibir tanto rechazo cuando se trata de otras pintadas, como las de las hinchadas de fútbol, por ejemplo. Un horror que puede revertirse, ojalá pasara lo mismo con los abusos y los femicidios.

No niego que esta forma de manifestarse pueda generar malestar y que sea motivo de debate, incluso al interior de los feminismos, porque si los feminismos están compuestos por personas diversas, con diferentes ideas, formas de organización y de lucha.
Pero centrarse sólo en eso al cubrir u opinar del encuentro solo habla de la ignorancia -o la malicia- de quienes prefieren hacerlo así. En el encuentro de este año participaron más de 200.000 personas. ¿Se imaginan cómo quedarían las paredes de la ciudad si durante tres días quienes asisten se dedicaran únicamente a hacer pintadas?
Quienes participamos del encuentro sabemos exactamente lo que se vive en esos tres días y por eso es importante que nos lean y nos escuchen.


Desde hace 39 años, personas de todo el país nos reunimos para debatir sobre las situaciones y las problemáticas que nos atraviesan, en las casas, en las calles, en los trabajos, con nuestras identidades y orientaciones sexuales, en nuestras vidas.
Adolescencias, infancias, adulteces y vejeces, hermanadas, cada quien con sus particularidades.
Este año, esos debates se dieron en 98 talleres. Talleres de los que suelen surgir los proyectos de las leyes que luego nos protegen a todas las mujeres y disidencias del país. Es cuestión de googlear para saber.

En todo el fin de semana también se llevó a cabo una feria, actividades culturales y artísticas, intervenciones, shows musicales. También se marchó, por las calles de la ciudad, en contra de los travesticidios, los trasfemicidios, los transhomicidios, los lesbicidios, los femicidios, los abusos y toda la violencia que nos ataca cotidianamente.
Marchamos cantando y bailando, de la mano, a la par, llevando nuestras banderas. El encuentro también sirve como abrazo colectivo, como un recordatorio de que no estamos luchando en soledad, de que lo que nos duele también le está doliendo a alguien más y de que lo que nos da esperanza se puede convidar.
El año que viene serán 40 años de este encuentro, de esta fiesta, de este oasis en medio de tanta crueldad contra nuestros cuerpos y nuestras vidas. Ni los ataques ni las burlas ni los intentos de deslegtimarlo y deslegitimarnos van a poder contra esta trinchera.
Siempre, a pesar de todo, les hacemos el encuentro.
Melisa L.
Militante feminista y disidente
Comparto totalmente… Decir q la policía no hizo nada x q tenían miedo por una pintada referidos a ellos… Ellos no saben no tienen ni idea de lo q es el miedo…. Gracias x expresar lo muchxs pensamos.
Felicitaciones Melisa. Los docentes, los psicólogos, las madres sabemos del dolor. Por experiencia propia o por los relatos de los seres humanos que confiaron en nosotros. Diariamente muchas personas, generalmente mujeres sufren violencia física, verbal, económica, manipulación machista sobre ellas o usando a sus hijos como vehículo de ataque. Hay un machismo global. No solo algunos hombres son machistas. Hay mujeres que también lo son. Mundialmente la violencia se acrecienta. Todo ayuda a la multiplicación de la misma. Los medios de comunicación. El ocultamiento y manipulación de las noticias. La violencia verbal de los «nuevos gobernantes». La muerte de millones en el mundo ante los ojos de todos, la aceptación de la masacre en la falsa ilusión de que «estamos lejos». Y hoy más que nunca todo está cerca. Nos rodea la denigracion y el abandono pero mientras sea «ajeno» miramos para otro lado. Si la que es golpeada o golpeado es otro está todo bien. Si muchos no comen o no tienen para comprar remedios que importa si yo lo puedo hacer. Todos esos gestos cotidianos de ignorar al «otro» nos llevan cada día a ser «menos humanos». Es verdad no es » correcto» pintar paredes. Pero detenerse en ese gesto no frena ni cambia el dolor. Y a veces el dolor se convierte en grito. No toda persona víctima de violencia tiene los medios para «sanar» si no hay un estado presente. Cuando un estado abandona a viejos, a discapacitados, a pobres, Alguien tiene que decir las»verdades», Pero la verdad incomoda. Lo diverso molesta. Tratemos de ayudar a otros desde la acción, desde la contención, desde el amor. Miremos profundo.