El Café Literario Entre Música y Palabras festeja este sábado sus 15 años de encuentros y difusión de la actividad cultural

El Café Literario Entre Música y Palabras, que coordina la gestora cultural Graciela Zambrano, celebrará este sábado 1° de agosto sus 15 años de actividad dedicados a la difusión de la escritura y las artes.
El festejo será con un almuerzo a la canasta en el salón comunitario de Barrio El Libertador, a las 12.30, donde estarán presentes los integrantes que este grupo tiene en Río Tercero y en una amplia región.

El Café Literario Entre Música y Palabras nació el 30 de julio de 2011 en un bar céntrico con el objetivo de impulsar a aquellos autores noveles y de compartir espacios de lectura junto a músicos y artistas plásticos invitados.
Para celebrar también, el este espacio cultural recibió esta semana la Declaración de Interés Legislativo, Cultural y Comunitario del Concejo Deliberante de Río Tercero y un reconocimiento para Graciela Zambrano por su destacada labor cultural desarrollada en estos años.

Desde hace 15 años el Café Literario se reúne una vez al mes en encuentros abiertos a todo público en la que se comparten lecturas, anécdotas, café, mates, algo rico y siempre está la presencia de algún artista plástico o músico amenizando el momento.


PALABRAS DE CESILIA MORIELLI
La integrante del Café Literario, Cesilia Ester Morielli, escribió el siguiente texto para rendir homenaje a este espacio en estos 15 años. Dice lo siguiente:
«Hace 15 años una mesa, guitarras y un termo de café fueron suficientes para que naciera un sueño. Así empezó «Entre música y palabras», el café literario que se negó a callarse y que hoy cumple 15 años de resistencia cultural en la ciudad.
La primera tarde fue en 2011. Alguien leyó un poema propio y alguno prestado, otro tocó una zamba, y el café se enfrió porque nadie quería interrumpir el silencio que siguió. Esa fue la señal: aquí pasaban cosas. Años de construir comunidad. Durante estos 15 años el café fue cambiando de personas, pero nunca de esencia. Pasó por bares, patios y salas prestadas hasta llegar a tener su propio espacio. Hubo encuentros de pocas personas y otros donde no entraba ni un alfiler.


Por este espacio cultural chiquito pasaron poetas noveles que hoy publican libros, cantautores que empezaron temblando y músicos que volvieron para agradecer. También pasaron los vecinos, el chico que vino «a ver qué era» y se quedó 10 años.
La regla siempre fue la misma: primero la palabra, después la música, y en el medio el café bien cargado. Nada de micrófonos caros, nada de cartelera. Solo ganas de escuchar, entre crisis y aplausos. Hubo años duros, pandemia, cortes de luz, crisis. Cerramos 6 meses en 2020 y volvimos con sillas separadas y lecturas por Zoom. Pero el «Café literario entre música y palabras» entendió algo clave: la cultura no se suspende. Se reinventa.
Hoy a los 15 años, el café es un punto de encuentro. Ya no somos ocho. Somos generaciones, vienen los que tenían 40 en 2011 y ahora traen a sus amigos. Vienen los nuevos de 20 que descubrieron que leer en voz alta todavía emociona.
Lo que queda, si uno hace cuentas, en 15 años fueron más de 180 encuentros, cientos de poemas, músicos presentados y miles de tazas de café. Pero el número no importa, importa la chica que leyó su primer cuento y lloró. Importa la abuela que expresó un recitado y todos la aplaudimos de pie, importa que en una ciudad que va rápido, una vez al mes nos obligamos a ir lento.
«Café literario, entre música y palabras» cumple 15 años y sigue creyendo en lo mismo que el primer día: que un verso y un acorde pueden cambiarte la tarde. Y a veces, la vida.
Por los próximos 15. Salud.
Cesilia Ester Morielli