Dos milagros y un chasis débil
OPINIÓN – POR RODOLFO LEMOS

Ocurrido uno de los peores atentados contra la democracia desde 1983, Cristina no recupera centralidad, porque desde el 2003 ocupa el lugar central del liderazgo político en Argentina. SIGUE ABAJO


No hace falta ser un Einstein para advertir que Cristina, sin lugar a dudas es la líder más influyente de los últimos veinte años en nuestro país.
Es imperdonable la tentativa de homicidio calificado por alevosía del artículo 80 inciso 2 del Código Penal y la idea de que Cristina es el sujeto único que padece el delito, es insuficiente. En estos casos, el agresor está atentando también contra la democracia que tanta sangre costó recuperar. SIGUE ABAJO

Ese criminal nos está agrediendo a cada uno de los argentinos. En una columna anterior, advertí que “el chasis institucional” es insuficiente para soportar un juicio penal a un ex presidente de la Nación. Mi tesis explica el súbito empeoramiento del clima institucional. Muchísimo menos si el ex Presidente es la figura central de la política argentina de las últimas dos décadas. SIGUE ABAJO

Porque la idea de que un acusador ofrece prueba y un defensor ofrece las suyas, se fundamenta en buena medida en un pacto de ficción de ambas partes, que reconocen la objetividad e imparcialidad del juez que decidirá. Y si el acusado no reconoce la imparcialidad del juez, la fe de 45 millones de argentinos en esa imparcialidad es suficiente para sostener el sistema. SIGUE ABAJO

Pero el problema surge cuando un ex Presidente de la Nación es acusado penalmente, y no acepta ese “pacto de ficción” y además se suma que una parte muy considerable de los 45 millones de argentinos dudan seriamente de la sinceridad y objetividad del juez. SIGUE ABAJO

Porque el experimento republicano que nos dice que “todos somos iguales ante la ley” tiene apenas 250 años en la humanidad. Durante 5.000 años los jueces fueron empleados del rey. Y el rey estaba por encima de la ley. Si un hermano del rey lo derrocaba, simplemente lo mataba. En casos raros, si antes de ejecutar a su hermano lo sometía a un juicio, todos entendían que ese juicio era un “juicio político” que ya tenía escrita la sentencia de antemano. Además, en estos 250 años de vigencia del principio de que “todos somos iguales ante la ley” hay poquísimos casos de un ex gobernante juzgado penalmente contra su voluntad. SIGUE ABAJO

Por eso, los audaces Juicios a las Juntas de 1985 casi dinamitan nuestra democracia en 1987 y tuvimos que contemporizar con la Ley de Punto Final y luego Obediencia Debida, seguidas de los indultos de Menem.
Porque hacemos bustos y estatuas con la persona de los ex Presidentes constitucionales, algo que no ocurre con los titulares de los otros dos poderes del estado. Hay un parecido simbólico entre un Presidente de la Nación y el Escudo o la Escarapela. Nos representan. Por eso hablamos de “respetar la investidura presidencial”. SIGUE ABAJO

Les rendimos honores, casi como a la Bandera y eso no ocurre con un juez o con un legislador. Por eso era razonable en 1994 la propuesta de que cada ex Presidente sea Senador Nacional vitalicio.
Milagro 1: la bala no salió y una posible guerra civil no se inició. Milagro 2: la custodia de Cristina no estaba a cargo de la policía de la ciudad sino de la Policía Federal. Si la protección de Cristina hubiese sido la policía de la ciudad, hoy estaríamos en un ambiente de casi guerra civil, hablando de “zona liberada” y “participación necesaria de Rodríguez Larreta con el autor material”. Porque pareció una zona liberada: a la Policía Federal asombrosamente “se le pasó” el acercamiento de una pistola cargada colocada a 20 centímetros de la cabeza de Cristina, y que incluso luego del ataque, no la apartó envuelta con escudos antibalas, es simplemente imperdonable. SIGUE ABAJO

Y en relación a los discursos de odio, que sí existen, debo decir: algunos intolerantes creen que opinar críticamente de Cristina o del peronismo ya implica un discurso de odio, que convierte al crítico casi en coautor del bombardeo de Plaza de Mayo de 1955, lo que es absurdo por lo desproporcionado. SIGUE ABAJO

En mi próxima nota haré referencia a las cuatro voces que escucha todo ciudadano en una democracia: la voz del gobierno, la voz de la oposición en el Congreso, la sentencia de los jueces y la prensa libre.
Quien indique que cualquier disidencia con la voz del gobierno ya implica un discurso de odio, está atacando a la propia democracia republicana. Ni hablar si justamente desea silenciar tres de las cuatro voces. SIGUE ABAJO

Pero el discurso de odio que muestra el atrevimiento de quien lo trata de “borracho” nada menos que al Presidente de la Nación, no puede quedar impune. Y por respeto, no voy a repetir aquí ejemplos de los insultos que Cristina ha recibido. Nos lastima a todos.
Y les recuerdo que toda vida humana es sagrada. Por eso, la inicua ley del aborto de diciembre de 2020 debe ser derogada.
Rodolfo Lemos Angulo

