Barrio Sarmiento: la escuela, también víctima del robo de cables

La directora de la escuela Domingo Faustino Sarmiento de Río Tercero, del barrio homónimo, tiene un hábito: durante el verano, en receso escolar, abre la escuela, riega las plantas y controla que todo esté en orden. El temor de Mónica Herrera es que el vandalismo, que viene castigando al barrio, provoque algún daño. SIGUE ABAJO

En el último año la situación, se podría decir, estuvo tranquila. Solo forzaron una puerta. Pero en años anteriores los daños y robos eran frecuentes y hasta una vez prendieron fuego en el interior del establecimiento. SIGUE ABAJO

Este año no comenzó bien. El lunes de esta semana su teléfono sonó. Era una de las porteras de la escuela que se había reincorporado al trabajo. »Los aires acondicionados del salón de usos múltiples no andan», le comentó. SIGUE ABAJO

A las pocas horas, el técnico que atiende los equipos les dio el diagnóstico: faltan los cables. Alguien había robado los cables de los dos aires del SUM y los de una de las aulas.
»Y no se llevaron los equipos de casualidad, porque también tienen cobre», comentó Mónica a Diario Río Tercero. SIGUE ABAJO

La escuela Domingo Faustino Sarmiento se encuentra en la misma cuadra del salón comunitario del barrio, que hace pocas semanas también fue víctima del robo de cables.
Nadie en el barrio duda de que esos robos los causan jóvenes para poder vender el cobre y comprar drogas.
»La bronca y la impotencia por el desprecio con que hacen esto se transforma en dolor porque creemos que son chicos que han pasado por la escuela», dijo Mónica.
Ella hace cuatro años que es directora y 14 que forma parte de la comunidad docente de esa escuela. Conoce a los chicos del barrio y a sus familias, por eso su tristeza es mayor.
»Ellos venden el cobre por nada y a nosotros nos cuesta una fortuna todo. Había sido un gran logro tener aires acondicionados en todas las aulas y en el SUM y ahora nos encontramos con esto», lamentó.
La directora comentó que la problemática de las drogas en ese barrio »es cada vez más preocupante» y se asombró con los conocimientos que los estudiantes de ocho y nueve años de ese establecimiento tienen respecto al consumo.
Sobre lo sucedido comentó que ya habló con las autoridades municipales, con el Ministerio de Seguridad de la Provincia, con el comisario de la ciudad y que confía en que el problema quedará solucionado.
También espera ver respuestas para el problema de las drogas, el cual que se agrava porque nota que »cada vez a menor edad comienza el consumo».