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La escultora Mariana Brihuega inaugura su muestra Fuego Textil en el Museo Enrique Gandolfo

Foto: Mariana Brihuega (Local Noticias)

La artista plástica y escultora Mariana Brihuega, oriunda de Dolores, provincia de Buenos Aires, inaugurará este viernes 24 de julio su muestra Fuego Textil, a las 20, en el Museo Enrique Gandolfo de Río Tercero.
La nueva muestra de la artista está conformada por 35 obras que invitan a pensar sobre las quemas de nuestros paisajes, la urgencia climática y el poder de la transformación. Se podrá visitar hasta septiembre, de lunes a viernes de 8 a 13 y de 17 a 20. «Es una muestra realmente hermosa, de las mejores que hemos tenido en el Museo Enrique Gandolfo», comentó a Diario Río Tercero Mario Trecek, director de Cultura de la Municipalidad.


La inauguración es con entrada libre y gratuita e invita la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Río Tercero a cargo de Mario Trecek.
Fuego Textil, que tiene la curaduría de la artista plástica riotercerense Claudia Magnano, propone un recorrido artístico donde el arte se convierte en memoria, conciencia y esperanza.


«El fuego, en su dualidad más arquetípica, posee la capacidad de devorar un territorio y, al mismo tiempo, de fundar el espacio para una transmutación irreversible. En Fuego Textil, la escultora Mariana Brihuega toma como punto de partida las huellas de las quemas en las Sierras Chicas cordobesas y los humedales del Paraná para edificar una memoria visual que es, a la vez, denuncia colectiva y cartografía de una metamorfosis interna», dice el texto curatorial de Claudia Magnano.


«La propuesta material de la artista -continúa Magnano- es un manifiesto de resistencia. Elige la lana de ovejas raza corriedale: una fibra orgánica primordial, intrínsecamente ignífuga, contenedora y protectora. A través de la técnica ancestral del afieltrado, somete la materia a un proceso homólogo al de la propia naturaleza y de la psique. Lo que inicialmente se presenta como fibras sueltas, vulnerables y dispersas, adquiere cohesión, densidad y propósito mediante la caricia, la fricción, el agua y el golpe. El caos textil se ordena para conformar un solo cuerpo escultórico, capaz de contener la vibración de los rojos ígneos y la solemnidad de los negros de la ceniza».


«Las obras aquí reunidas operan en dos dimensiones simultáneas. En el plano exterior, visibilizan la urgencia climática y la devastación de nuestros paisajes, de toda la flora y fauna, provocada por la desidia y la ambición humana. En el plano íntimo, el crecimiento de la obra devuelve una serie de interrogantes que interpelan directamente a la creadora y al espectador: ¿Cómo nos afieltramos a nosotros mismos para volvernos de una sola pieza? ¿Qué fuego alimentamos para transmutar la sombra?»
«Brihuega no solo modela el fieltro; modela la experiencia del imponderable. El recorrido por la sala nos invita a habitar esa “guardia de las cenizas”, ese instante suspendido entre el dolor de lo perdido y la potencia latente de la regeneración. Fuego Textil es, en última instancia, una afirmación de que somos territorio de transformación; un recordatorio de que, al reconocer la chispa vital y el propósito que anida en el corazón, nos descubrimos partícipes de un fuego cósmico que no destruye, sino que anima a arder con lucidez».

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