Una escuela inaugurada en febrero sufrió cuatro robos en solo 15 días



Los docentes y directivos de la escuela “Luna del Río” no lo podían creer. Era la cuarta vez en solo 15 días que sentían desazón en el alma al ver su establecimiento dañado, ultrajado. SIGUE ABAJO

Sentían dolor y tristeza los por los 20 pequeños que asisten a esa escuela con orientación Waldorf, una pedagogía centrada en el niño y sus ritmos de aprendizaje, basada en lo sensorial, en los trabajos manuales y en lo artístico. SIGUE ABAJO




Ayer por la tarde se pararon otra vez con resignación al frente de la escuela para observar los daños y el despojo que le dejaron.
Les robaron juguetes de madera, que tienen además el valor de ser elementos pedagógicos, un celular, el cableado eléctrico, reflectores y dos cámaras de seguridad. Y les rompieron algunas aberturas y dos aires acondicionado que no se lograron llevar, pero los dejaron inservibles. SIGUE ABAJO

También dañaron parte del mobiliario de la escuela y algunas de las sillas las encontraron desparramadas en el medio del monte. Todas escenas horribles. SIGUE ABAJO

En otros momentos, agradables, los docentes también se detienen frente a la escuela, pero para contemplar el lugar rodeado de naturaleza en el que brindan enseñanza a niños de entre 18 meses y cuatro años. SIGUE ABAJO

La nueva escuela “Luna del Río” se encuentra en medio del monte nativo, entre barrio Parque Monte Grande y el río Ctalamochita, pegada al complejo recreativo de la Asociación de Empleados de Comercio de Río Tercero. SIGUE ABAJO

Nació como una asociación civil impulsada por el interés de unas 20 personas que buscaban generar otra alternativa educativa.
Tras la seguidilla de tres robos consecutivos que sufrió la escuela, el sábado pasado la comunidad educativa decidió colocar dos cámaras de seguridad.
Sentían que era lo único que les faltaba para sentirse seguros, porque la alarma que tienen no logró evitar los otros robos. El ladrón también se llevó esas dos cámaras. SIGUE ABAJO

Quizá sirva de algo, debería servir, que su rostro quedó grabado en la central de las cámaras que se robó. Esa prueba fue aportada a la policía en la denuncia que hicieron los docentes. SIGUE ABAJO

“Sentimos mucha tristeza e impotencia”, comento a este Diario Miriam Gianoglio, directora del nuevo establecimiento.
En medio de su angustia, Miriam vio la otra cara del desconsuelo. “Fueron maravillosas las muestras de solidaridad que recibimos. Otros jardines maternales nos ofrecieron ayuda y sus juguetes”, rescató. “Nos vamos a recuperar”, aseguró.
