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Nadal remontó una final épica
en Australia y es el más ganador
de grand slam de la historia

FTE: Olé
Histórico, leyenda, gigante, mítico. Podemos seguir buscando adjetivos, pero cualquier palabra parece quedarse corta para representar lo que es, lo que significa Rafael Nadal.
Lo que hizo este domingo el tenista de 35 años en la final del Australia Open frente a Daniil Medvedev fue de película.
Porque Rafa no sólo venció al número 2 del mundo, a quien promete ser el futuro del tenis cuando se termine la era dorada del mismo Nadal, Roger Federer y Novak Djokovic, sino que encima lo logró en una final épica.
En una batalla de casi cinco horas y media, en la que le tocó remontar un 0-2 en sets. Lo hizo y, contra todos los pronósticos, logró su 21º título de Grand Slam.
Sí, ese tan codiciado título que lo ubica en lo más grande de la historia del tenis. Ese tan codiciado título por el que Novak Djokovic viajó a Australia pese a no estar vacunado y protagonizó un verdadero escándalo que terminó con su deportación. Es que ese título no sólo es su segunda conquista en el Australia Open, sino que encima lo consagra como el máximo ganador de torneos Grand Slam y superando, nada más y nada menos, que al gigante Roger y al mismo Djokovic.
Pero más allá de lo hecho en la cancha, de su victoria por 2-6, 6-7, 6-4, 6-4 y 7-5 frente a Medvedev, lo que hace aún más impresionante lo de Rafa son sus últimos meses. Porque, tal como lo repitió en muchas oportunidades desde su llegada a Australia, el año pasado ni él mismo sabía si iba a poder estar presente en el primer grande del año y tampoco si iba a poder seguir jugando. Hace sólo unos días lo contó con lujo de detalles y con toda la crudeza necesaria para poder expresar sus sensaciones.
“Con el escafoides (uno de los huesos de la mano que se encuentra en la zona del pulgar) partido por la mitad, es difícil que la lesión esté olvidada. Esto es una verdad como un templo y no va a estar olvidada por el resto de mi vida. Lo demás es engañarlos a vosotros y engañarme a mí. Tengo un problema que no tiene solución ahí debajo. Con lo que tengo ahí abajo no espero que las condiciones para el resto de mi carrera vayan a ser perfectas pero sí que confío en que de manera continuada me dejé desarrollar mi actividad profesional”, describió.
El Mallorquín, a quien en el 2005 le diagnosticaron Müller-Weiss, una enfermedad que es degenerativa y le generó una displasia del escafoides tarsiano, decidió probar un nuevo tratamiento en agosto del año pasado para intentar suavizar los dolores. Así, con la incertidumbre de saber si el tratamiento iba a funcionar, bajó la persiana y dio por finalizada la temporada. Desde ahí, si bien realizó algunas exhibiciones en diciembre, su regreso oficial fue recién en enero de este año en el Melbourne Summer Set, el torneo ATP 250 que se disputó previo al Australia Open y en el que Nadal también fue campeón.
“Lo que no voy a hacer es jugar sin tener opciones absolutamente de nada o para que sea un sufrimiento extremo. Sufrimiento con opciones siempre va a valer la pena”, aseguró ese mismo día que contó los detalles de su lesión. Y sí que valió la pena, Rafa. Porque los dolores estuvieron ahí y lo acompañaron al lo largo de todo el certamen y seguramente lo sigan acompañando hasta que decida soltar la raqueta, pero eso no le impidió seguir agigantando su historia.
Y le costó porque, como decíamos, enfrente tenía a un Medvedev que, sin Djokovic en el camino, aspiraba a su segundo título de Grand Slam y a quedarse con el número 1 del mundo. Claro, al no poder defender los puntos del año pasado, si el ruso se consagraba en Australia, lo iba a desplazar de la cima del mundo. Y así, decidido, el número 2 arrancó con todo su partido frente al español.
Inteligente y con una contundencia destacable, Medvedev encontró la manera de lastimar a un Rafa que en los primeros parciales le costó hacerse fuerte con su primer servicio. Así, el ruso asfixió a su rival cada vez que le tocó sacar y se despachó con un firme 6-2 en el primer set. La historia parecía cambiar de rumbo en el segundo, con un Nadal que rápidamente sacó ventaja y se puso 4-1.
Si bien Daniil recuperó el quiebre más adelante y dejó el partido 4-3, Rafa volvió a quebrar para ponerse 5-3 y sacar para set. Sin embargo, en un game inédito, que duró cerca de 13 minutos, con la invasión de una persona incluida, Nadal no pudo aprovechar un set point a favor y finalmente Medvedev volvió a quebrar. Todo se definió en tie-break, donde nuevamente fue el número 2 del mundo el que cerró el set a su favor, con una definición a la altura del partido.
La resurrección de Nadal
Pero cuando parecía que la ventaja ya era irremontable para Rafa, de hecho nunca nadie había podido remontar un 0-2 en la final del Australia Open en la era abierta (hasta hoy, claro), apareció ese Rafael Nadal legendario. El que enamoró a los amantes del tenis por su garra, por su perseverancia, por llegar a cada pelota y no dar nunca un punto por perdido. Ese Rafa único, con corazón y con calidad, que lo llevó a ser el cuarto tenista más ganador de la historia con 90 títulos.
Y llegó a estar 0-40 con su saque, con la chapa 2-3 en el tercero. Pero ni eso hizo retroceder a Nadal, que se llevó el tercero y el cuarto por 6-4 . Y en el quinto, porque esta batalla tenía que tener un quinto, Nadal volvió a hacerlo. Le quebró para ponerse 3-2, el ruso recuperó su saque para igualarlo 5-5, y el español volvió a quebrarle para sacar con el partido 6-5.
Y esta vez no se le escapó. Sin perder un sólo punto, selló el 7-5 final y festejó su 21º título de Grand Slam, ese que hoy lo hace el más grande entre los grandes.
Todos los títulos Grand Slam de Rafa​
​Australia Open: 2009 y 2022
Roland Garros: 2005, 2006, 2007, 2008, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2017, 2018, 2019 y 2020
Wimbledon: 2008 y 2010
Us Open: ​2010, 2013, 2017 y 2019

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