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Almaceneros: la inflación fue 2,26% en diciembre y una familia necesitó $1.670.000 para no ser pobre

La inflación de diciembre de 2025 en Córdoba se ubicó en 2,26%, según el último Informe del Centro de Almaceneros de Córdoba, consolidando una tendencia que se repite desde octubre y noviembre y que muestra dificultades para perforar el piso del 2% mensual, incluso en un contexto de consumo deprimido y retrocesos en la actividad económica.
Con este resultado, la inflación anual alcanzó el 31,4%.


Este último dato representa una desaceleración significativa frente a los años anteriores: en 2023 la inflación interanual había sido del 211,4% y en 2024 del 117,8%, según registros oficiales del INDEC. De esta manera, 2025 cerró con el nivel inflacionario más bajo en ocho años. En 2017, con Mauricio Macri como presidente, la inflación anual había sido del 24,8%.


Durante diciembre, el rubro que más presionó sobre el índice de precios fue Alimentos y Bebidas sin Alcohol, con una suba del 2,8%, impulsada principalmente por el aumento del 9% en la carne vacuna. También incidieron los incrementos en tarifas y transporte, restaurantes y hoteles, e indumentaria y calzado.


Con ese indicador, en diciembre una familia de cuatro personas, integrada por dos adultos y dos menores, necesitó en diciembre ingresos por $1.674.780 para alcanzar la canasta básica total y superar la línea de pobreza.
Esa misma familia necesitó ingresos por $904.039 para alcanzar la canasta básica de alimentos y superar la línea de indigencia.
Estos valores evidencian las crecientes dificultades de las familias para cubrir las necesidades básicas.


Las encuestas de hogares realizadas por el Instituto de Estadísticas y Tendencias Económicas y Sociales (IETSE) del Centro de Almaceneros, muestran que el 55,7% de los hogares no logró cubrir la Canasta Básica Alimentaria y que, entre quienes sí lo hicieron, más del 70% dependió de asistencia estatal. Además, el 51,1% de los hogares eliminó alguna comida diaria, principalmente la cena; el 30,6% reportó situaciones de hambre no satisfecho y casi el 88% financió la compra de alimentos mediante crédito, fiado o préstamos.


Para el instituto, estos datos confirman una profundización de la vulnerabilidad estructural y una alimentación cada vez más sostenida en endeudamiento y ayuda social.
En su balance anual, el IETSE señala que la desaceleración inflacionaria de 2025 no se tradujo automáticamente en un alivio social. El ajuste que permitió reducir la inflación se dio en un marco de fuerte caída real de los salarios y del consumo, lo que explica la persistencia de altos niveles de pobreza e indigencia.

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