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Las artistas María Inés Videla y Constancia Catá exponen Umbrales, en el instituto oncológico Innova

Foto: Constancia Catá y María Inés Videla

Las artistas plásticas Constancia Catá y María Inés Videla inauguraron este viernes 16 de octubre su muestra Umbrales en el instituto de atención oncológica Innova, cuyo director es el médico Sergio Rodríguez.
Desde que Innova abrió sus puertas en Fray Justo Santa María de Oro 7, el arte estuvo presente en sus espacios, algo quizá inédito en el ámbito de la salud en Río Tercero.


«Estamos convencidos de los beneficios que brinda el arte en contacto con las personas», comentó Rodríguez a Diario Río Tercero. Esta muestra se podrá visitar hasta finales de diciembre en los horarios de atención de Innova.
Este proyecto de arte en la salud es autogestionado por Constancia Catá para Innova. «El objetivo es que este tipo de muestras se puedan replicar para que otros centros de salud tengan algo más para brindarle a sus pacientes», comentó Constancia.

Constancia Catá y el médico Sergio Rodríguez


LA MUESTRA
Umbrales reúne dos miradas sobre la transformación: la experiencia femenina después de la maternidad y las huellas que el tiempo inscribe en el cuerpo, la memoria y la identidad.
Un umbral es límite y pasaje. Un lugar de tránsito donde algo se desprende para dar lugar a lo que comienza. Desde allí, la exposición propone detener la velocidad cotidiana y volver la mirada hacia el presente.


En la serie Ser, Constancia Catá entrelaza naturaleza, agua y universo femenino. Ocho matrices gráficas se expanden en piezas construidas con materiales reciclados, moldes textiles y patrones de bordado. Suspendidas en el espacio, las obras parecen fragmentos de una memoria que flota: huellas de cuerpos, gestos y experiencias.


Los libros de artista prolongan el recorrido de sus obras. Lo que sucede en la pared continúa en sus páginas, donde las imágenes se despliegan, se enlazan y construyen otra manera de contar y habitar la obra.
En Ingenua, María Inés Videla construye una cartografía afectiva y botánica. Óleos, pasteles, tintas y collages recuperan el asombro como una forma de mirar nuevamente el mundo. Sus obras, contenidas en marcos, se convierten en ventanas hacia una percepción transformada por la maternidad.
Entre ambas propuestas se establece un diálogo entre lo contenido y lo expandido, la huella y el descubrimiento, la memoria y el presente.
Las artistas invitan a atravesar la transformación, habitar el cuerpo y reconocer en el devenir una forma de existencia.

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