Fecha patria – 9 de Julio: ¿somos verdaderamente independientes?

OPINIÓN – POR JORGE ALACEVICH, ESCRITOR

La independencia no fue solo una firma estampada en un documento. Fue una decisión valiente. Fue la convicción de un grupo de hombres y mujeres que comprendieron que ningún pueblo puede crecer si no es dueño de su propio destino.
El 9 de julio de 1816 fue el escenario donde nació oficialmente una Nación libre. Pero la historia también nos enseña que la independencia no es un logro definitivo: es una conquista que cada generación debe sostener.

Hoy la pregunta ya no es si dependemos de una corona extranjera. La verdadera pregunta es otra: ¿somos independientes para pensar, para elegir, para dialogar y para construir el bien común?
La libertad pierde sentido cuando se convierte en egoísmo; la independencia se debilita cuando renunciamos al pensamiento crítico o dejamos que otros decidan por nosotros. Un país se construye con ciudadanos comprometidos, capaces de escuchar, disentir con respeto y asumir responsabilidades.

Quizás el mayor homenaje que podamos rendirles a los congresales de 1816 no sea repetir sus nombres, sino continuar su obra: defender la educación, fortalecer las instituciones, cuidar la palabra y comprender que la Patria no es una herencia que se conserva sola, sino una tarea que se construye todos los días.

PARA PENSAR
«La independencia no termina donde acaba la historia. Comienza cada mañana, cuando elegimos entre la indiferencia y el compromiso, entre la comodidad y la responsabilidad, entre mirar hacia otro lado o hacer nuestra parte para construir un país mejor.»
Porque la Patria no nos pregunta qué sentimos cada 9 de Julio. Nos pregunta qué hacemos los otros 364 días del año para honrar la libertad que recibimos como legado.
