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La Justicia riotercerense absolvió a la mujer almafuertense que mató a su padre de una puñalada en 2025

Foto: Jenifer Raimondo (Local Noticias)

La Justicia de Río Tercero absolvió en la mañana de este miércoles 3 de junio a la mujer de Almafuerte que en la madrugada del jueves 2 de enero de 2025 mató a su padre de una puñalada tras una discusión que mantuvieron en una vivienda de la zona rural en la que ambos vivían. El parricidio había generado gran conmoción en la vecina ciudad.


El juicio se desarrolló con jurado popular en la Cámara en lo Criminal y Correccional de los Tribunales de Río Tercero, donde en una fecha muy particular, Jenifer Micaela Raimondo, de 31 años, fue absuelta y como únicas palabras expresó «ni una menos». El fallo fue unánime.


En la Argentina cada 3 de junio se conmemora el movimiento masivo Ni Una Menos, que surgió en 2015 para alzar la voz contra los femicidios y exigir políticas públicas integrales para erradicar la violencia de género.
Justamente, Jenifer vivió horrores viviendo con su padre Atilio Raimondo, quien contaba 63 años, y al juicio había llegado acusada de homicidio agravado por el vínculo en estado de emoción violenta.


Su defensa, ejercida por el abogado Carlos Pajtman, había pedido la absolución de la mujer argumentando que había actuado en legítima defensa ante los atropellos de su padre, quien abusaba de la mujer en un contexto de carencias.
El tribunal presidido por José Argüello y por los vocales Guarania Barbero y Alberto Larghi, junto al jurado popular resolvieron absolver a la mujer.
En la sala estuvieron la secretaria Pamela Ferreyra, la imputada Jenifer Micaela Raimondo, defendida por Carlos Pajtman y el fiscal de cámara, Gustavo Martín.
La causa había sido investigada por la Fiscalía de Instrucción de 2° Nominación a cargo de Alejandro Carballo.


EL CASO
Luego de asestarle una puñalada a su padre, Jenifer contó lo que había hecho. Un hijo de la víctima llegó a la casa y encontró a su padre gravemente herido en la habitación, mientras que su hermana estaba con manchas de sangre en su ropa, por lo que llamó de inmediato a la policía. La mujer no había sufrido ninguna lesión, por lo que no había sido agredida por su padre.
El hombre estaba tendido sobre su cama con una herida grave en la espalda.
Tras la denuncia del hijo de la víctima, personal de la comisaría de Almafuerte llegó al lugar y trasladó a Raimondo al Hospital Municipal Salvador Scavuzzo, donde los médicos constataron su muerte.
La mujer quedó detenida, acusada de matar a su padre. Después de 13 días, fue liberada.

La mujer reconoció ser autora del asesinato y el fiscal de los tribunales de Río Tercero, Alejandro Carballo, la imputó de modo inmediato de homicidio calificado por el vínculo y ordenó su detención.
Sin embargo, tras el paso de numerosos testigos, de la suma de pruebas recopiladas y de las pericias psicológicas y psiquiátricas, Carballo morigero la carátula y ordenó que fuera liberada, el 15 de enero, 13 días después de haber sido detenida.
De haber sido encontrada culpable, la mujer podría haber afrontado una pena de entre 10 y 25 años de cárcel.
En los tribunales riotercerense se comentó que al menos en las últimas décadas nunca se habían escuchado tantos testimonios escalofriantes en una causa de violencia familiar, como los que envolvieron ese caso. La mujer y su padre vivían en una casa en la zona rural de Almafuerte, en condición muy humilde. Criaban animales para su subsistencia. En una época tuvieron un cortadero de ladrillos.
Todos los datos del expediente hacían presumir que la acusada quiso dar un final a una historia de maltratos físicos y violaciones que sufrió por parte de su padre durante casi toda una vida. Una fuente con acceso al expediente confió a La Voz que algunas parejas que ha tenido Atilio en los últimos años habrían declarado que “huían” de él, y no solamente que lo abandonaban. Esos relatos se habrían sostenido en varios casos. Los vecinos de la casa rural también habrían confirmado escalofriantes relatos.
Los hermanos de Jénifer, al igual que su madre, también se ausentaron de ese hogar y se mudaron a 140 kilómetros de distancia, al norte provincial, hace ya varios años.
Estas evidencias habrían aportado a la causa, para hacer lugar al pedido del abogado defensor de la mujer, Carlos Pajtman, quien desde el primer momento manifestó que su defendida actuó como consecuencia del abuso sexual padecido y planteó que el caso se encuadre dentro de la figura de la “emoción violenta”.
Jénifer casi nunca fue a la escuela. Apenas llegó a tercer grado del ciclo primario. Se desconoce si alguna autoridad educativa habría intervenido por ese abandono escolar, hace más de 20 años.

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