Panaderías en crisis: denuncian el cierre de 1.800 locales y la pérdida de 15.000 empleos en dos años

El pan y los bizcochos, alimentos que tienen una fuerte presencia en la mesa de todos los argentinos, y que históricamente sirvieron para paliar las necesidades alimentarias en las sucesivas crisis que arrastra el país, están sintiendo también la caída del consumo.

El Centro de Almaceneros de Córdoba, por ejemplo, mostró que entre enero y noviembre de este año la caída del consumo fue del 21% con respecto a igual período del año 2024.

En ese contexto, el presidente del Centro de Panaderos de Merlo (provincia de Buenos Aires), Martín Pinto, denunció que cerraron al menos 1800 panaderías en todo el país en un lapso de dos años y afirmó que el sector perdió más de 15.000 empleos como consecuencia de la suba de costos y el derrumbe del consumo. La situación, asegura, es crítica y empeora mes a mes.

Pinto sostuvo que las panaderías “están trabajando siempre a pérdida” y que muchas solo logran subsistir mientras enfrentan incrementos permanentes en los costos operativos.

A su vez, comparó la crisis actual con momentos históricos difíciles, como la pandemia, los años 90 y el 2001, y advirtió que todos de esos momentos son «nada comparado con lo que estamos viviendo hoy».
Según detalló a Radio Splendid, la actividad registra una caída de ventas del 55%, un desplome que se agrava por el aumento de tarifas. Estos dos factores combinados, caída del consumo y aumentos en los servicios, hacen, en sus palabras, “imposible sostener” el funcionamiento de los comercios ya que no consigue trasladar completamente los aumentos a los precios.
MENOS CONSUMOS Y SALARIOS ATRASADOS
La demanda también se retrae por el deterioro del poder adquisitivo. Pinto señaló que «la gente hoy compra lo que puede y no lo que quiere» debido a la falta de recursos en los bolsillos. Explicó además que los incrementos de costos no están acompañados por una recomposición salarial, y que los trabajadores tienen “los sueldos pisados a un año atrás”.
Así, aun cuando los precios deben subir para cubrir los gastos, las ventas continúan cayendo. Pinto planteó que la raíz del problema es un desfasaje estructural: todo aumenta menos los ingresos, lo que deja al sector sin herramientas para frenar el cierre de panaderías y sin expectativas de recuperación a corto plazo.