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CINE Y TELEVISIÓN – POR «CAÍTO» PERALTA – CRÍTICA

Por «Caito» Peralta
Mi parecer.
Sin spoilers…
Eran las 20:44 en el cine cuando me avisan en ventanilla que cambiaron la función de las 22.00 por problemas técnicos, a las 21.30.
Ahí ya empecé a sentir la primera tensión al ir a ver esta peli. Pero saqué la entrada y volví a esa hora. Me dio tiempo de tomar un café y volver a la sala 1, que es donde la proyectaban.


La sala estaba llena, gente de varias edades distintas, eso me sumó más tensión. En este caso no fue un problema técnico, sino mi introversión social, ja ja.
Bueno, la peli. Ya tenso, empieza la proyección del gran director Zach Cregger y se hace el silencio en la sala; una voz en off de una niña nos empieza a contar de qué viene la historia.


La verdad es que atrae toda mi atención con las imágenes iniciales contadas por esa niña que relata lo que pasó en ese pueblo: la desaparición de esos niños, la hora, el lugar y cómo empieza. La verdad, esta peli te absorbe desde el primer minuto.
Después, la decisión de Zack Cregger de contar la película con una narrativa coral, a través de algunos de sus personajes -muy bien elegidos, por cierto-, es algo maravilloso.


Justine Gandy, la maestra de la clase desaparecida, hace un papel hermoso, tanto con sus defectos como con sus virtudes.
Archer Graff, uno de los padres afectados por la desaparición de su hijo, conecta la historia y siento que nos da la parte emocional paterna muy claramente; se le cree y se siente su dolor.


Paul Morgan, el oficial de policía que tiene una relación complicada con Justine, víctima de todo y de todos, hasta de sí mismo, sirve como engranaje en su parte de la historia.
James, un adicto o marginal que accidentalmente se involucra en la investigación, representa el lado gris de una vida rota que es atravesada por una circunstancia que jamás imaginó.
Tremendo lo que hacen con este actor; la pasé mal todo el tiempo que lo vi en pantalla. Alex Lilly, el único niño que no desapareció, nos muestra el mal por el que está siendo atravesado. No me lo creí mucho, pero hace mal y da miedo; siempre funciona la fórmula de los niños en esta clase de película.
Bueno, esos son los personajes de la narrativa coral en la que está dividida la película. Están hermosamente contados, no solo por el uso del tiempo y las conexiones que nos llevan a entrelazarlos, sino también porque el terror empieza, de a poco, a rompernos la cabeza y a ponernos incómodos en cada butaca. Me parece importante destacar que el tono de la peli, por momentos, es de humor negro; no sé si a todos les va a gustar, pero en mi funciona.
No quiero exagerar, pero de molestarme el ruido de los pochoclos en la sala pasé a que me faltara el aire por entrar en esa historia que se estaba contando. Es una película muy bien tratada desde lo visual, lo emocional y lo fotográfico; según yo, se entiende bien y da miedo en cada fragmento hasta el final. Puede que no esté del todo de acuerdo con ese final, pero es una peli que te hace sentir miedo, que te hace mirar la pantalla todo el tiempo y que, si la sentís, la pasás mal.
Y ¡sí!, la pasás mal en una peli de terror bien hecha.
Mi calificación 8/10…

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