Graziela Acuña, sobrina nieta del fundador, festeja hoy sus 103 años

Una de las tres vecinas centenarias que viven en Río Tercero está festejando hoy miércoles 20 de agosto sus 103 años de vida.
Se trata de Graziela Acuña de Abrate, sobrina nieta del fundador de la ciudad, Modesto Acuña. Su abuelo, Tristán Acuña, era hermano de Modesto y su padre, sobrino.


Graziela nació el 20 de agosto de 1922 en Río Tercero, cuando la ciudad tenía apenas 9 años de existencia, y siempre vivió en esta ciudad. Modesto Acuña había fallecido apenas siete años antes de su nacimiento, cuando contaba 62 años.



Como lo hace habitualmente, hoy se levantó alrededor de las 9.30, muy bien de ánimo, y recibió la visita del director del Adulto Mayor de la Municipalidad de Río Tercero, Rudy López, quien le entregó un ramo de flores, una torta y un libro, Una noche mágica, de Danielle Steel.
El funcionario la visita con frecuencia y la Municipalidad le brinda siempre asistencia, que su familia agradece. También la van a ver y la ayudan con todas sus cosas sus vecinas Isabel Mattio y Cristina Rivero, algo que también reconoce con gratitud su familia.

Graziela es una lectora apasionada, hábito que aún conserva. Además se entretiene mirando las novelas de la tarde, luego de dormir la siesta. También le gusta mucho comer y no se priva de nada, aunque debe cuidarse de que algo no le siente mal. Hasta hace poco cocinaba tortas. Ahora las hacen quienes la cuidan, bajo sus recetas e indicaciones.

MATEO, SU AMOR
Graziela conoce la ciudad desde que tenía solo algunas casas y desde que la gente caminaba por sus pocas y anchas calles en las que apenas si transitaba algún vehículo.
Pero lo que más recuerda es cuando de jovencita pasaba caminando por General Paz y Acuña (ahora Intendente Magnasco) donde en la ventana de una pensión se asomaba un muchacho rubio, de ojos celestes, con el que intercambiaba miradas.
Era Mateo Abrate, nacido en Luque, quien llegó a Río Tercero para trabajar en la Fábrica Militar, como lo hacían también muchos otros inmigrantes que recibía esta ciudad en las décadas del 30 y del 40.
Graziela y Mateo se casaron y tuvieron dos hijas, Violeta y Perla, quienes le dieron 5 nietos y 8 bisnietos.
RECUERDOS DE LA CIUDAD
Cuando Graziela cumplió 100 años, le había contado a La Voz: “Lo que añoro es la vuelta al perro, que comenzaba en la vieja estación del tren (en el Cruce Malvinas Argentinas). Íbamos por San Martín, doblábamos en Libertad, luego en Bartolomé Mitre y volvíamos por Acuña”, describió nombrando a las calles por su designación actual.
“Si no hubiera sido por la Fábrica (Militar), Río Tercero hubiera sido una ciudad chica”, asegura, viendo a la distancia los dos hitos que marcaron el destino de esta ciudad: el ferrocarril y la Fábrica Militar, en la que trabajaron su padre y también su esposo.
“La estación era muy linda y se llenaba de gente”, cuenta. Lamentó que décadas después se la hubiera demolido para unir la Av. San Martín con la Av. Pío X a través del Cruce Malvinas Argentinas.
Recuerda la fiesta que era la estación del ferrocarril cuando llegaba el tren con pasajeros de todos lados, algunos que venían para radicarse y otros que partían hacia otros destinos.
Ella estudió en la Escuela 196, hoy Gregoria Ignacia Pérez, en su barrio Acuña y los últimos grados los hizo en la escuela Modesto Acuña.
Durante pocos años trabajó en un comercio de la ciudad y luego se dedicó a las tareas domésticas, como lo hace en la actualidad y se jubiló años atrás como ama de casa.
Hermosa nota
Divina Graziela