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En 36 horas, dos intentos de suicidio pusieron en riesgo la vida de bomberos y de familiares de quienes tuvieron esa conducta

Foto: puente negro ferroviario. (Foto: FM Mi Tierra)

Dos intentos de suicidios, ocurridos con 36 horas de diferencia, pusieron en riesgo la vida de los bomberos voluntarios de Río Tercero que intervinieron en ambos en casos.


En uno el riesgo fue mayor que en el otro, si de alguna manera se puede dimensionar uno y otro.
En el primero, ocurrido este domingo 30 de marzo por la noche, el riesgo fue mucho más visible. Una mujer joven, de 29 años, se subió al puente negro ferroviario, camino a Corralito, y desde allí amenazó con arrojarse. Antes de hacerlo puso en aviso a familiares, quienes acudieron rápidamente al lugar tratando de hacerla desistir.


Al lugar llegaron Bomberos Voluntarios de Río Tercero, quienes caminando entre rieles resvaladizos por la lluvia, en medio de la oscuridad, buscaron llegar hasta la mujer para rescatarla.


«Los rieles estaban hechos un jabón», se escuchó contar a un bombero sobre el riesgo que corrieron al caminar a tanta altura sobre vías patinosas. Debajo estaba el vacío hacia el río Ctalamochita, al cual amenazaba arrojarse la joven.


Ese riesgo no solo lo corrieron bomberos, sino también un hermano de la joven que intentaba desesperadamente hacer que la chica saliera a salvo de ese peligroso lugar.
Fue un momento dramático que lo sufrieron la propia mujer, sus familiares, los bomberos, personal de Tránsito y de Defensa Civil Municipal y la policía, todos presentes en lugar.
Finalmente, la preparación de bomberos hizo que la joven desistiera y con cuidado se retirara del alto viaducto.


El otro hecho sucedió en la tarde de este martes 1° de abril. Al parecer, una mujer abrió dos garrafas de gas dentro de su dormitorio y se encerró en su interior con intenciones de quitarse la vida.


Al igual que en el caso anterior, la mujer, mayor de edad, avisó al menos a un hijo la decisión que había tomado. Fue ese hijo quien llegó a la casa y logró rescatar a su madre. También llegaron policías y bomberos.


Cualquiera que hubiera llegado primero a esa habitación ponía en riesgo su vida. No solo por ingresar a un ambiente sin oxígeno, desplazado por el gas. Puede sonar exagerado, pero si en la desesperación alguien acciona una llave de luz al ingresar a la habitación, el arco eléctrico que se forma en la llave no se sabe qué consecuencias puede generar. Lo mismo si en el afán de ventilar se enciende un artefacto como un ventilador. Cualquier arco eléctrico pudo desencadenar una tragedia. Se conoció que el nivel de concentración de gas era elevado.

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