Jesús María cerró la 59° edición de su Festival de Doma y Folklore con récord de ventas de entradas

El Festival de Doma y Folklore de Jesús María es un evento que se organiza durante todo el año, como una especie de ciclo interminable, que siempre es una caja de resonancia de lo que ocurre en el país. Es por eso que cuando comenzaron a pensar en esta edición, todo fue hecho con “cautela”.

Así lo definió el presidente de la Comisión Directiva, Juan López, que se mostró muy contento con los resultados obtenidos, que terminan consolidando a Jesús María como una de las fiestas populares más importantes del país y de gran parte de Latinoamérica.

Explotó la taquilla
La gran afluencia de público puede obedecer a varios factores, pero lanzar la venta de anticipadas con tanta antelación fue un acierto. La estabilización de la inflación y un “cambio en el humor” de la gente, puede ser otro.

A esto se sumó la financiación en cuotas fijas que ofrecieron a través de distintas entidades bancarias. A diferencia de otros años, más del 50 por ciento de los tickets se vendieron en forma anticipada.
Esto permitió que en la quinta noche, la Comisión Directiva anunciara que los costos del Festival estaban cubiertos (superando las 140 mil entradas) y sólo quedaba relajarse y aguardar lo que venía.

Sin el detalle final de los números oficiales, en la tarde de este lunes 20 de enero se habían vendido unas de 210 mil entradas en 11 noches, superando lo ocurrido en la 57º edición del año 2023, que sobrepasó por poco las 202 mil.

Desde el arranque, con más de 12 mil personas y un primer fin de semana absolutamente exitoso, en el que se vendieron más de 40 mil entradas, hasta noches de casi 31 mil personas, como la del Chaqueño Palavecino, fueron marcando el pulso de la fiesta.
El armado de una grilla equilibrada, conjugando lo mejor del folklore con el cuarteto, le brindó un impulso adicional a la taquilla.
Una de las quejas que receptaron el año pasado fueron las largas filas para el ingreso al predio. Es por eso que en esta edición se dispuso una mayor cantidad de efectivos policiales para realizar los cacheos y llegaron a entrar hasta 10.500 personas por hora en las noches más multitudinarias.
También agregaron más salidas de emergencia, lo que permitió agrandar en unas 2000 localidades la capacidad del Anfiteatro José Hernández.