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En 1945 asesinan a Darwin Passaponti y Francisco Ramos, con disparos que partieron desde el diario Crítica

EFEMÉRIDE – POR JORGE ALACEVICH

Foto: Darwin Passaponti

Durante la madrugada, ya 18 de octubre de 1945, luego de la manifestación masiva de la jornada anterior en reclamo por el retorno del coronel Juan Domingo Perón, mueren los jóvenes Darwin Passaponti y Francisco Ramos en un tiroteo entre manifestantes de la Alianza Libertadora Nacionalista y personas que dispararon desde el interior del diario Crítica.


Darwin Passaonti marchaba junto a los jóvenes militantes de la Unión Nacional de Estudiantes Secundarios (UNES). Había festejos y había furia: algunos fueron hasta Avenida de Mayo al 1300, la sede del diario Crítica, que había tildado de «fascista» a Perón. Volaron las piedras y desde el techo un grupo armado respondió con balas.


Passaponti, que escribía poesías y tenía 16 años, murió de un disparo en la cabeza. Ese día se convirtió en el primer mártir del peronismo.


Meses antes de su muerte, Passaponti publicó un poema de tomo epifánico: «Quise cruzar la vida con la luz del rayo, que el espacio alumbra, seguro de no vivir más que un instante, seguro de no morir debilitado. Así como el rayo: corto, breve, soberano».


Estudiaba en el Mariano Acosta y militaba en UNES (Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios), una organización marcada por un nacionalismo antiimperialista.


Sobre Francisco Ramos no se sabe mucho: que tenía 21 años, que al igual que Passaponti, militaba en la Alianza Libertadora Nacionalista.
En Historias del Peronismo, el periodista y escritor Roberto Dardini, cuenta:


“El 17 de octubre de 1945 marca el nacimiento del peronismo. A la una de la mañana del 18, cuando termina la concentración en la Plaza de Mayo, manifestantes encabezados por jóvenes de la Alianza Libertadora Nacionalista (ALN) marchan en dirección al edificio del diario Crítica, en Avenida de Mayo 1333. El periódico dirigido por Natalio Botana había manifestado la tarde anterior que Perón era un ‘mito fascista’. Además, había publicado en primera plana una fotografía de cinco personas que cruzaban la avenida 9 de Julio: ‘Estas son las huestes del coronel Perón’, decía el título. La foto, tomada en la mañana temprano desde la terraza de un edificio de varios pisos, intentaba transmitir la imagen de una gran vía vacía en la que apenas se veía un minúsculo grupo de personas.
Los muchachos peronistas, exaltados, lanzan piedras y rompen los vidrios de las ventanas. Desde la terraza, los pistoleros de Botana disparan sus armas.
Parapetados detrás de árboles y las mesas de un bar, algunos militantes de la Alianza responden al fuego.
El tiroteo dura hasta las tres de la mañana. Cuando todo termina, en la calle quedan cincuenta heridos y dos muertos. Darwin Passaponti recibe un balazo en la cabeza. Tiene 17 años y es alumno del Colegio Normal Mariano Acosta, donde era delegado de la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios (UNES). En la solapa de su saco exhibe la insignia de la Alianza Libertadora Nacionalista: un cóndor con las alas desplegadas sobre una pluma y un martillo. Lo llevan al Hospital Durand, pero los médicos no pueden hacer nada”.

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