Con la comedia francesa Yannick, los jueves vuelve el Cine Club a la Biblioteca Popular J. J. de Urquiza

La Biblioteca Popular Justo José de Urquiza retoma un espacio de larga tradición dentro de su sala: el Cine Club de la Biblio.
Será a partir de este jueves 5 de septiembre de 2024, en el mes aniversario de la institución que celebrará el próximo 14 su 105° aniversario.

Este jueves, en su sala de Alberdi 75, a las 21.30, se proyectará la película Yannick (2023), dirigida por Quentin Dupíeux. La entrada es libre con aporte voluntario.

Esta propuesta se suma a las actividades culturales que desarrolla la institución para seguir encontrándose en sus espacios, en esta ocasión para ver películas y también para debatirlas y compartirlas.

«Invitamos a todas las personas curiosas y deseosas de nuevas propuestas a disfrutar de selecciones cinematográficas alternativas, los jueves, a partir de las 21.30, en el Auditorio de la Biblio, Alberdi 75», dice la invitación de la Biblioteca.

La programación de septiembre será la siguiente:
-Jueves 5 – 21.30
Yannick (2023)
Director: Quentin Dupieux
-Jueves 12 – 21.30
Días perfectos (2023)
Director: Wim Wenders
-Jueves 19 – 21.30
Dream Scenario (2023)
Director: Kristoffer Borgli
-Jueves 26 – 21.30
Hojas de otoño (2023)
Director: Aki Kaurismäki

YANNICK
2023 fue el año del francés Quentin Dupieux. Tras el doble estreno de ‘Fumar provoca tos’ e ‘Increíble pero cierto’, su última película llegó a principios de 2024: ‘Yannick’ es una desconcertante comedia estrenada directamente en Filmin.

En la oscuridad de una sala de teatro, unos actores están inmersos en la representación de su último estreno. Hasta que una voz repentina interrumpe el espectáculo: Yannick, uno de los espectadores, se levanta para quejarse de que la obra no le está gustando nada, y no solo eso, sino que se empeña en decidir cómo hacerla a su gusto.
‘Yannick’ (2023) es una película escrita y dirigida por Quentin Dupieux (‘Mandíbulas’), y protagonizada por Raphaël Quenard (‘Jeanne du Barry’), Pio Marmaï (‘El acontecimiento’), Blanche Gardin (‘Borrar el historial’) y Sébastien Chassagne (‘El brindis’).
El director ya nos venía acostumbrando a una duración ajustada con sus últimas películas (todas por debajo de la hora y media de duración) pero en este caso lo ha dejado en 67 minutos.
Así, Dupieux nos trae una nueva comedia absurda que apuesta más por el humor incómodo, el que consigue que nos burbujee en el estómago una punzante sensación de vergüenza ajena al ver a un personaje poniéndose en ridículo sin ningún pudor.
Yannick es un fantoche que da pie a situaciones que nos pueden recordar a la primera temporada de ‘The Office’ o ‘Vergüenza’, pero sobre todo a la serie de sketches ‘I think you should leave with Tim Robinson’, donde también teníamos a un hombre empecinándose en manías de lo más extrañas en cada capítulo.
La premisa es muy potente, sobre todo porque en más de una ocasión hemos estado en situaciones similares, donde el típico pesado de turno decide alardear de su ignorancia dando la nota en un lugar público, ya sea tratando mal a un camarero o no cerrando el pico en una sala de cine.
Yannick es un tipo que cree que entiende de todo. Además, conecta con un tema muy de actualidad como es esa perturbación de la relación entre autor y consumidor, propiciado por el uso de internet. Un escenario en el que abundan los trolls y le gente aleatoria que, por el simple hecho de tener el altavoz de las redes sociales, ya se creen con derecho a dar lecciones al autor de una obra y exigir cambios en la misma, anteponiendo su experiencia individual a cualquier otra cosa.
La película tiene momentos hilarantes (y sonrojantes), aunque no mantiene el tipo hasta el final. Citando otra vez la serie de Tim Robinson, aquella funciona como un reloj en gran parte por la brevedad de sus sketches, mientras que aquí la broma va perdiendo fuelle a partir de la media hora y quizá hubiera sido mejor idea convertirla en un mediometraje para afinar un poco más el guion.
Aun así, ‘Yannick’ es una buena comedia la mayor parte del tiempo, que juega la baza de poner al espectador en lugar incómodo al tener que presenciar impotente cómo este sujeto decide lanzarse en esa especie de cruzada bochornosa contra una obra que no encaja con sus expectativas.