El 9 de agosto de 1913 se inauguraba el Teatro Odeón, que luego fue el Comedia

El 9 de agosto de 1913 se inauguraba el Teatro Odeón, tradicional sala de la ciudad de Córdoba que años más tarde pasó a llamarse Teatro Comedia.

Un hito clave para el progreso de la ciudad fue la reconstrucción del Teatro Comedia, donde la Municipalidad le devolvió a sus ciudadanos un símbolo de la cultura cordobesa.
El espacio cultural fue fundado por Pastor Taboada, en el marco de una Argentina moderna y progresista.

“Odeón es una palabra griega que significa teatro musical y en la Roma clásica era el espacio para la comedia, considerada en ese momento la forma más culta y elevada del teatro”, explica el historiador cordobés Rodolfo Lemos González.

Su creación sucedió cuando ya habían desaparecido los viejos teatros de Córdoba y únicamente se mantenía el Teatro Rivera Indarte (hoy Teatro del Libertador General San Martín).

El Odeón cambió su nombre a “La Comedia” y desde 1950 lleva su denominación actual.
Durante décadas sostuvo un alto nivel de propuestas artísticas hasta posicionarse como el teatro más importante del interior del país.

En ese entonces, el consumo cultural del lugar estaba orientado a un público aristocrático cuyo escenario presentaba los mismos espectáculos que sucedían en las principales ciudades europeas.

Fue considerado un recinto propicio para debates políticos de alcance nacional, donde circularon personalidades relevantes para la Argentina del momento, como la familia Pellegrini, Roca, Pérez Compac, Alvear y Pueyrredón, verdaderos clanes argentinos.
La lista de artistas prohibidos por la dictadura que fue armada por Luciano Benjamín Menéndez, comandante del Tercer Cuerpo del Ejército entre 1975 y 1979, están, entre otros, los nombres de Leonardo Favio, Norma Aleandro, Agustín Alezzo, Héctor Alterio, Lidia Lamaison, Pedro Aleandro, Emilio Alfaro, Norman Brisky, Carlos Carella, José Slavin, Pepe Soriano, Marilina Ross, Soledad Silveyra, Víctor Laplace e Inda Ledesma.
El 28 de junio de 2007 a las 3 de la madrugada, el fuego destruyó el teatro ubicado en Rivadavia 254, en el centro de la ciudad de Córdoba. Las llamas no dejaron nada de las 650 butacas que tenía. Nada quedó y hasta el techo se desplomó.
La compleja reconstrucción patrimonial y modernización de la sala tomó poco más de dos años de trabajo profesional interdisciplinario, coordinados desde las secretarías de Desarrollo Urbano y su par de Cultura del municipio.
El trabajo no solo fue arquitectónico, sino que se convocaron a historiadores.