Terremoto en Turquía y Siria: la tragedia dejó 50.000 muertos y 1,4 millón de personas sin hogar

Hace un mes, un devastador terremoto sacudió Turquía y Siria. Más de 50.000 personas murieron y más del doble resultaron heridas cuando la tierra tembló. Cerca de 24 millones de personas resultaron afectadas, la mitad de toda la población de la Argentina y solo en Turquía 1,4 millón de personas aún en refugios temporales con acceso limitado a servicios esenciales como agua, saneamiento o atención médica, según datos oficiales. SIGUE ABAJO

“Las familias que se vieron obligadas a abandonar sus hogares por los terremotos han pasado las últimas cuatro semanas centradas en sobrevivir, con sus vidas en suspenso mientras las réplicas siguen produciéndose”, ha explicado la directora regional de Unicef para Europa y Asia Central, Afshan Khan. “Hay que hacer lo posible para que empiecen a reconstruir sus vidas”, continúa Khan. SIGUE ABAJO

El gobierno turco, junto a las organizaciones sobre el terreno, ha desplegado a 7.000 psicólogos por todo el país y ha repartido 330.000 tiendas de campaña. En paralelo levanta miles de casas prefabricadas. SIGUE ABAJO

“Habrá personas que vivan durante meses en tiendas de campaña, pero la prioridad es que todo el mundo, que todos los niños tengan acceso a los servicios esenciales” (alimentos, agua potable, saneamiento, atención médica) explica por teléfono Jean Benoit Manhes, jefe de operaciones de Unicef en Turquía. Entre la desesperanza, Manhes apunta un dato optimista. De los 1.900 niños que perdieron a sus padres, 1.500 han podido ser reunidos con algún familiar. Las vidas que quedaron rotas van, poco a poco, cosiendo sus heridas. SIGUE ABAJO

El trabajo por delante es enorme. “En algunos lugares aún el acceso al agua está garantizado por soluciones que no son sostenibles, como las botellas de plástico que en Hatay por ejemplo están literalmente por todas partes”, explica Manhes. Un mes después, las autoridades desaconsejan a la gente que beba el agua del grifo. SIGUE ABAJO

LA DESESPERACIÓN DE SIRIA
En Siria, los terremotos han sembrado de obstáculos las cadenas de suministros. Los pocos mercados que quedan en pie en apenas reciben comida. La gente pasa hambre. Aún más que los 12 años anteriores, en los que la guerra les condenó a tener un agujero en el estómago. SIGUE ABAJO

Justo cuando se cumple un mes del terremoto, Amnistía Internacional (AI) ha denunciado que, entre el 9 y el 22 de febrero, el gobierno sirio bloqueó la entrada de al menos 100 camiones que transportaban ayuda humanitaria esencial (como alimentos o tiendas de campaña) destinada a miles de civiles afectados por el seísmo en Alepo. SIGUE ABAJO

“Incluso en este momento de desesperación, el gobierno sirio y los grupos armados de oposición se han ceñido a consideraciones políticas y se han aprovechado de la miseria de la gente para promover sus propios intereses”, ha afirmado este lunes Aya Majzoub, directora adjunta de AI para Oriente Medio y el Norte de África. SIGUE ABAJO

Médicos Sin Fronteras también ha denunciado esta situación. “El terremoto ha incrementado las dificultades que ya tenía la población para cubrir sus necesidades básicas, incluida la atención médica”, afirmaba hace unos días Yasser Jamaledin, coordinador de esta ONG en Siria. La organización, que ya estaba presente en el noroeste del país, ha distribuido aquí artículos de primera necesidad como colchones, artículos de higiene, mantas o material de limpieza y ha reforzado el apoyo en salud mental, fundamental dado el impacto de la tragedia.


