Reparto de cargas o el dirigente oligarca

OPINIÓN – POR EL ABOGADO RODOLFO LEMOS ANGULO

Rodolfo Lemos Angulo

Las cifras de vacunación día por día que indica el Monitor de Vacunación no han variado demasiado en sus promedios diarios, en los cuales cuesta superar las 200.000 aplicaciones diarias. Al ritmo actual, tendremos hacia setiembre u octubre de 2022 las 90 millones de aplicaciones, lo que totaliza la cobertura de 45 millones de argentinos. SIGUE ABAJO

Salvo que iniciemos la fabricación en Argentina (o que lleguen de afuera millones de vacunas) y multipliquemos por cinco o seis los promedios diarios de vacunación, es imposible que pronto lleguemos a niveles de inmunidad social compatibles con la mayor normalidad de una vida sin barbijos, por ejemplo.
El pedido de sólo nueve días de encierro no parece exorbitante, especialmente si está a la vuelta de la esquina (al décimo día) la llegada de millones de vacunas, la fabricación propia o el final del virus. Sin embargo, de continuar el ritmo actual de llegada de vacunas, y de no fabricación local, la meta de 90 millones de dosis aplicadas a mí me da setiembre – octubre 2022. Apenas estamos superando las 11 millones de aplicaciones y que necesitamos llegar a las 90 millones (restando unas pocas personas que como yo, decidan libremente que no se vacunarán). SIGUE ABAJO

Cuando decimos que la salvación de la vida de los habitantes de nuestra Patria necesita un stop de 9 días, además, el reparto de cargas debe ser justo y parejo. Porque si un taxista vive y come con lo producido en el día, y le decimos que por 9 días casi nadie se movilizará ni tomará taxis, su sufrimiento y esfuerzo no es ni parecido a un empleado del estado que, simplemente, se queda en su casa viendo películas, porque su ingreso mensual es intocable.
No admito que me contesten que el estado ha organizado un sistema en el que compensará al taxista, porque las cifras son ínfimas. El propio estado debería decirnos que si no podremos trabajar, el impuesto (municipal, provincial y nacional) por estos nueve días, que nadie lo pague. Y si los nueve días luego se convierten en 90 días, ante la falta de ingresos corrientes, el estado deberá indicarle a sus empleados que deberán acudir a sus ahorros para subsistir, porque el estado ingresos propios casi no tiene (ya probamos en 1989 lo rápido que se llega a la hiperinflación).
Es que los ingresos del estado (sector público) provienen del sector privado. Si un trabajador estatal (excepto el esforzado sector salud) tendrá un encierro remunerado al 100% por 9 o 90 o 180 días, ¿de qué manera compensará al conjunto social? ¿Y los mozos de los bares, los vendedores de la calle, los kioscos, los empleados de hoteles, los obreros de la construcción? ¿Comen? ¿Pagan alquileres? ¿Pagan el gas de su calefacción en invierno? ¿Y el que cobra alquileres con disminuciones, paga menos impuestos inmobiliarios? ¿Cuántos funcionarios y asesores que no trabajarán por 9 días (cobrando su sueldo completo) se han ofrecido como voluntarios para colaborar en los hospitales, comedores del Paicor o para donar dinero para arropar indigentes? SIGUE ABAJO

La fuerte decisión (quizás necesaria) de un encierro total es mucho más fácil de tomar si el esfuerzo principal lo hace el otro, mientras a mí me toca hacer Patria viendo miniseries de TV.
Es fácil decir “La Patria es el otro”, si el que pone el lomo también es el otro. Me recuerda a Galtieri, mostrando coraje desde su despacho calentito en Casa Rosada, arengando a adolescentes muertos de frío en sus pozos del zorro que comían ovejas crudas, enfrentaban balas reales y soldados ingleses profesionales.
Ya Perón (tan citado) alertaba de que nos cuidemos del dirigente político o sindical, que se vuelve oligarca.

Rodolfo Lemos Angulo

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