Pobreza

(Parte II)

RODOLFO LEMOS ANGULO

En la columna anterior comentamos algunas cifras: evolución de la pobreza en nuestra Argentina, desde un asombroso 5% en 1974, hasta llegar a nuestra realidad actual superior al 40%.
Decíamos que el problema principal en 1974 era la violencia política, no la pobreza. Decadencia, descenso de la posición de país rico (1910) al lugar de “país en vías de desarrollo” (1974). Descenso desde país rico a país “clase media”. SIGUE ABAJO

Si agrego la fecha 2021, debo decir que la línea es “país rico”, “país clase media”, “país pobre” (tomando 1910, 1974, 2021).
La Argentina de 1974 podríamos definirla como un país que integraba la “clase media” de los países, con educación gratuita que permitía un asombroso ascenso social.
En 1974, Argentina parecía haber resuelto su dilema “Perón sí, Perón no”, que arrastraba desde 1945. Como en tantos otros momentos decisivos de nuestra historia, nuestra inocencia cuasi mesiánica en política, llevó a grandes mayorías a pensar que, el retorno del anhelado general para empuñar en sus manos el timón de este barco, implicaría democracia, tolerancia política, pacificación nacional, el desarrollo tantas veces frustrado, retomar cierto camino hacia la grandeza nacional con justicia social. SIGUE ABAJO

Idéntico pensamiento mágico empapó a buena parte de nuestro pueblo con la asunción en 1916 del primer gobierno verdaderamente democrático, con la elección del propio Perón en 1946 luego de una década de penoso fraude electoral y corrupción estatal, con la primavera de Cámpora en marzo de 1973, con la asunción del propio Perón en octubre de ese movido 1973, porque “le dio el cuero”, con la recuperación de las Islas Malvinas y la plaza llena aplaudiendo la audacia de Galtieri (1982), con el retorno de la democracia y la asunción de Alfonsín.
La última vez que pude ver ese pensamiento mágico fue con la asunción de Macri (2015) y la creencia de que su mera presencia empresarial atraería la “lluvia de inversiones” y la “pobreza cero”, con la ansiedad posterior de poder visualizar al menos los “brotes verdes” y la espera de “el próximo semestre”, en medio de un endeudamiento descomunal. SIGUE ABAJO

En 1974 ya existían algunas “villas miseria” pero casi nadie creía que llegaban para quedarse y ampliarse. La Argentina de 1974 aún tenía un fuerte optimismo acerca de su propio futuro, optimismo que se fue erosionando con cada nueva frustración. Incluso los pocos pobres de 1974 habían visto y escuchado las historias de trabajo y progreso de sus padres y abuelos, por lo cual entendían su situación actual como un mal momento personal (nadie hablaba de pobreza estructural), que pronto sería superado. ¿Qué testimonios, qué historias de progreso y trabajo de sus padres y abuelos escuchan en su casa los jóvenes pobres de hoy? Caerse del Top 5 de países ricos no es dejar de ser rico, dijimos en 1940.
Dejar de ser rico para ser de clase media no está mal (no somos Chile o Bolivia, decíamos aún con soberbia en 1970). Dejar la clase media, para ser mayoritariamente pobre no está tan mal, si conservo la masiva asistencia social y las libertades de la democracia, escucho hoy.
Además, con esta pandemia mundial, casi que ya no se puede ni estudiar ni trabajar, escucho hoy. La parálisis, la depresión y la negación afectan a personas, pero también atacan a sociedades enteras. Darnos cuenta podría iniciar una sanación que nos haga recuperar el ardor en el corazón, el buen deseo de ponernos de pie y ser mejores.

Rodolfo Lemos Angulo

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