Negar las palabras, negar la realidad

OPINIÓN – POR EL ABOGADO RODOLFO LEMOS ANGULO

RODOLFO LEMOS ANGULO

Cuando un país autoriza por ley la interrupción de una vida humana, por la mera decisión de otro ser humano, sin culpabilidad previa ni forma alguna de juicio justo, esa sociedad está llegando al tope de la maldad posible.
Porque la muerte de un inocente siempre es un enorme injusto. ¿Hasta las catorce semanas del embarazo? En realidad, hasta un día antes del parto, si existe riesgo para la vida de la mujer embarazada. ¿Y un equipo médico define el riesgo de vida para la mujer? ¿Si el ser humano ya es perfectamente viable se le induce un parto y se otorga en adopción a una familia? SIGUE ABAJO

Respondan ustedes, lectores. Los invito a leer el decreto reglamentario de la ley más inicua aprobada en plena democracia por el Congreso de la Nación. La salud afectada es la llamada “salud integral”, en sus ámbitos físico, psíquico y social. Si la propia mujer considera que su salud en su faceta social, está resultando gravemente afectada, su propio dictamen ya es suficiente para eliminar la vida de su hijo, aunque falte una semana para el final del tiempo normal de ese embarazo. ¿Es razonable o es un disparate? Hemos visto casos concretos de hombres violentos que por despecho, matan al hijo que tienen en común con su pareja, para lastimar emocionalmente a su mujer. Correctamente, decimos “prisión perpetua”. SIGUE ABAJO

¿Podría ocurrir que una mujer violenta, por despecho, odios o represalia hacia su pareja, decida lastimar eliminando el fruto de su embarazo? Los hombres y las mujeres no somos esencialmente diferentes en nuestras pasiones en desorden. SIGUE ABAJO

¿Sería lógico que una ley señalara que si un hombre siente su “salud integral” afectada por la presencia de un bebé recién nacido en esa familia, tuviera el derecho de pedir la “interrupción” de esa vida? ¿Por qué se rehúyen las palabras usuales como “asesinato”, “muerte”, “homicidio”, “infanticidio”, “aborto”, y son reemplazadas por una edulcorada frase como es “interrupción voluntaria del embarazo”?
En la Argentina democrática y republicana de los constituyentes de 1853, cualquier ciudadano podía criticar una ley aprobada por el Congreso de la Nación. De hecho, la forma de modificar leyes, o derogarlas, generalmente empieza con una crítica seria a la ley aprobada. ¿En qué momento hemos empezado a aceptar en nuestra Argentina, que existen leyes no sujetas a la crítica racional? ¿En qué momento una herramienta razonable y justa como es el INADI se convirtió en un organismo de disuasión para quien piensa diferente, sobre el texto de una ley aprobada? ¿Por qué escuchamos tan a menudo “no critiques esa ley porque te van a denunciar ante el INADI?
La democracia se cuida todos los días: la aparición de autocensuras por miedo y la muerte de inocentes no suelen ser los frutos propios de un gobierno democrático en un país libre. Mi opinión es libre y es crítica tanto con Macri como con Fernández. Si una democracia republicana deja de cuidar la vida del más vulnerable, o persigue el pensamiento libre, señalando que existen temas no debatibles so pena de castigos del INADI, está dejando de ser una democracia republicana.
Rodolfo Lemos Angulo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *