La Cámara de Indumentaria espera medidas que alivien su crítica situación

La Cámara de Indumentaria de Río Tercero espera con expectativas las medidas económicas que anunciaría el Gobierno nacional, que ayude a los comercios de su rubro a sobrellevar la difícil situación en la que los sumergió el aislamiento social, preventivo y obligatorio.
“Si la situación ya no era buena antes de la cuarentena, ahora es mucho peor”, comentó Matías Garello, presidente de la Cámara de Indumentaria del Centro Comercial, Industrial, de Servicios y Agropecuario de Río Tercero.
“Hemos visto titulares muy grandes, muy lindos, pero pueden demorar en llegar y el sector ya no resiste más”, remarcó.
“Si las medidas no llegan rápido el mes que viene ya no podremos pagar los sueldos”, dijo con preocupación.
Su comentario muestra que el sector dedicado a la venta de indumentaria no necesita paliativos, sino, medidas urgentes y concretas.
Consideró positivo que su sector acceda al beneficio del Gobierno nacional, que aportará 16.000 pesos del sueldo de cada empleado registrado que tenga el sector y el empleador aportará el resto hasta completar el sueldo. También que la AFIP haya implementado una reducción importante de aportes patronales.
No obstante, Matías indicó que luego de tres semanas de no trabajar y teniendo en cuenta que no se sabe cuándo finalizará la cuarentena, las complicaciones se van acrecentando.
El presidente de la Cámara de Indumentaria dijo, por ejemplo, que dueño de una tienda chica ubicada en el centro, que tenga que pagar alquiler y el sueldo de un empleado, tiene un gasto mensual de entre 100.000 y 120.000 pesos, sumando servicios, tasas e impuestos.
Sobre los alquileres dijo: “Hablando con las inmobiliarias, hubo quienes lograron una reducción, otros que no se les cobre nada, que son los menos, y otros que deben pagar lo acordado porque quienes les alquilan les dicen que viven de ese alquiler”.
Ventas virtuales.
Matías comentó que junto al Centro Comercial se está analizando la posibilidad de que el sector realice ventas virtuales. Por ejemplo, que la gente pueda comprar ropa a través de una página virtual donde cada comercio pueda subir su catálogo.
Para eso dicen que necesitarían que se les permita abrir su negocio para retirar la prenda vendida y llevarla, con todas las medidas de seguridad, hasta al domicilio de quien hizo la compra.
Consideran que sería mejor aún que se les permita abrir, como a otros negocios (considerados esenciales) para que puedan vender, haciendo ingresar de a una persona por vez a su local y adoptando todas la medidas de protección, como guantes, barbijos, alcohol en gel y lavando con lavandina los pisos y la alfombra limpiapiés de ingreso al local.
Aún así, Matías dijo que al no haber boliches, fiestas, casamientos, ni salidas, será limitada la cantidad de prendas que puedan vender.

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