Cuando el estado se declara Dios

OPINIÓN – POR RODOLFO LEMOS ANGULO, ABOGADO

RODOLFO LEMOS ANGULO, ABOGADO

¿Existe el derecho de cada uno a llevar adelante una vida personal mediocre? ¿Tengo la facultad de elegir opciones sub-óptimas? ¿Puedo correr riesgos innecesarios sin perjudicar a terceros? Es mejor estudiar que ser un analfabeto: entonces, el estado interviene y obliga a que todos los niños vayan a la escuela. Obligatoriamente. ¿Pero podría el estado obligar a estudiar a un hombre mayor de edad? ¿Podría el estado obligar a toda su población adulta a estudiar un nuevo idioma cada cinco años? Sin dudas es mejor estudiar un idioma que no estudiarlo. La disciplina, el estudio y el esfuerzo son mejores que la vagancia, el abandono y la desidia. SIGUE ABAJO

Pero no estamos hablando de qué es mejor y que es peor. De lo que estamos hablando es del derecho individual a vivir una vida genial o mediocre, sin que el estado se entrometa. Estoy hablando de que el estado no tiene el derecho sobre personas adultas y capaces, de obligarlos a ser mejores, exigirles que sólo coman comida sana o que eviten ser sedentarios.
Dejé de fumar hace ya 16 meses y mi salud mejoró mucho. ¿Puede el estado prohibir a adultos capaces a que en el ámbito privado de su hogar fumen tabaco? ¿Puede el estado prohibir a un adulto capaz que en el seno de su hogar tome cuatro copas de vino en la cena en lugar de tomar moderadamente sólo una? Es mejor beber moderadamente. El estado puede prohibir pilotear aviones o manejar su auto a esa persona que tomó alcohol, porque la vida de los demás está en riesgo. Pero ¿en qué punto la autoridad estatal puede obligar o no a un mayor de edad plenamente capaz, a tomar mejores decisiones, o impedirle que tome decisiones malas, so pena de multas o prisión? Es más ordenado llevar un registro diario de mis gastos o tender la cama apenas me levanto. ¿Puede el estado, bajo pena de multa, exigirme una rendición de cuentas de cuáles fueron mis gastos el 12 de noviembre del 2020, porque una ley ordena que todos lleven registros? ¿Podría la autoridad tocar el timbre de mi casa para exigirme la revisión de mi dormitorio con la cama tendida? El artículo 19 de la Constitución Nacional repite desde 1853 que “las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública ni perjudiquen a un tercero están sólo reservadas a Dios y exentas de la autoridad de los magistrados”. SIGUE ABAJO

Barbijo y distancia social de 2 metros parecen exigencias razonables cuando voy de compras al súper. Pero salvo la afectación de derechos de menores de edad, mi vida personal solitaria o mi vida personal entre adultos mayores de edad, me pertenece. Soy un hombre de fe y estoy seguro de que tendré que rendir cuentas a Dios de mis actos privados. Pero como yo no admito la divinización del estado, rechazo sus intromisiones “para cuidarme”. ¿Campaña de concientización? De acuerdo. ¿Me exigirán además por ley que lleve puesta mi bufanda en invierno o que use dos frazadas y no una? Es demasiado. Si bien uso siempre cinturón de seguridad cuando manejo, puedo diferenciar entre una exigencia estatal razonable (prohibido conducir a velocidad excesiva, porque puedo afectar a terceros) y una exigencia estatal no razonable (conducir sin mi cinturón de seguridad colocado sólo a mí me perjudica). SIGUE ABAJO

Si en el seno de mi hogar deseo recibir a mis amigos o familiares, usar barbijo y respetar los dos metros durante un asado, o prefiero abrazarlos asumiendo un riesgo mortal de contagio, o de noche lleno de besos a mi esposa a pesar de que ambos trabajamos de día en “burbujas” diferentes, es mi problema, mi decisión, mi libre albedrío, mi vida.
El estado puede decidir que nadie entre en el país, pero jamás puede restringir las salidas. Si yo deseo instalarme a vivir en un país en guerra, y ese país me recibe, el estado argentino no puede entrometerse. Mi vida es mía, no del estado. Agradezco los consejos estatales. Pero exigencias para mi ámbito de privacidad, sólo se las acepto a Dios, o las coordino con mis seres más queridos.
No acepto declarar Dios al estado. Divinizar al estado es, indirecta pero claramente, declarar dioses a quienes conducen el estado. Dioses que nunca se equivocan, que lo saben todo, que no rinden cuentas, que no pueden ser cuestionados. Es nuestra condición de hombres libres lo que está en discusión.

Rodolfo Lemos Angulo

2 comentarios en “Cuando el estado se declara Dios

  • el 11 abril, 2021 a las 1:27 am
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    No me gustan sus opiniones Dr ANGULO.

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    • el 11 abril, 2021 a las 12:48 pm
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      Hola Ana. Una de mis opiniones (quizás esta opinión sí te guste) es que los debates honestos y respetuosos son buenos porque nos ayudan a todos a refinar ideas y construyen una democracia mejor. ¿opinás que el estado actúa bien para proteger la salud de todos, aunque quizás y a veces con sus reglas se entrometa en la intimidad de las personas?

      Respuesta

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